Segunda Confesión Bautista de Fe de Londres (1677/89)
La Segunda Confesión Bautista de Fe de Londres es una declaración doctrinal pública cuyo propósito era establecer, primero, una comunión firme con otras iglesias en una fe común, y, segundo, una comunión clara con otras iglesias, en la medida que había una correspondencia y coincidencia entre los artículos de su fe y los de esta confesión. Por lo tanto, la confesión de fe provee una plataforma doctrinal para la comunión con otros cristianos.
1. De las Sagradas Escrituras
(1) 2 Tim. 3:15, 16, 17. Isa. 8:20. Luc. 16:29, 31. Efe. 2:20. (2) Rom. 1:19, 20, 21, etc.; y 2:14, 15. Sal. 19:1, 2, 3. (3) Heb. 1:1. (4) Pro. 22:19, 20, 21. Rom. 15:4. 2 Ped. 1:19, 20.
1.2 Con el nombre de Santa Escritura o la Palabra de Dios escrita, ya se incluye todos los Libros del Antiguo y el Nuevo Testamento, que son los siguientes: DEL ANTIGUO TESTAMENTO: Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio, Josué, Jueces, Rut, 1 Samuel, 2 Samuel, 1 Reyes, 2 Reyes, 1 Crónicas, 2 Crónicas, Esdras, Nehemías, Ester, Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés, Cantar de los Cantares, Isaías, Jeremías, Lamentaciones, Ezequiel, Daniel, Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Hageo, Zacarías, Malaquías. DEL NUEVO TESTAMENTO: Mateo, Marcos, Lucas, Juan, Hechos de los Apóstoles, La Epístola de Pablo a los Romanos, 1 Corintios, 2 Corintios, Gálatas, Efesios, Filipenses, Colosenses, 1 Tesalonicenses, 2 Tesalonicenses, 1 Timoteo, 2 Timoteo, Tito, Filemón, la Epístola a los Hebreos, la Epístola de Santiago, La primera y segunda Epístola de Pedro, La primera, segunda y tercera Epístola de Juan, la Epístola de Judas, Apocalipsis.
Todos estos fueron dados por inspiración de Dios, (5) para que sean la regla de fe y vida.
(5) 2 Tim. 3:16.
(6) Luc. 24:27, 44. Rom. 3:2.
(7) 2 Ped. 1:19, 20, 21. 2 Tim. 3:16. 2 Tes. 2:13. 1 Jua. 5:9.
1.5 El testimonio de la Iglesia de Dios puede movernos e inducirnos a tener una alta y reverente estima por las Santas Escrituras; y el carácter celestial de su contenido, la eficacia de su doctrina, la majestad de su estilo, la armonía de todas sus partes, el escopo de esta en su conjunto (que es dar toda la gloria a Dios), la plena revelación que hace del único camino de salvación para el hombre, y muchas otras excelencias incomparables y la totalidad de las perfecciones de la misma son argumentos por medio de los cuales da evidencia abundantemente de ser la Palabra de Dios; no obstante, nuestra persuasión y certeza plenas de su verdad infalible y autoridad divina provienen de la obra interna del Espíritu Santo, dando testimonio en nuestros corazones por medio de la Palabra y con la Palabra. (8)
(8) Jua. 16:13, 14. 1 Cor. 2:10, 11, 12. 1 Jua. 2:20, 27.
1.6 Todo el consejo de Dios concerniente a todas las cosas que son necesarias para Su propia gloria, la salvación del hombre, la fe y la vida está expresamente escrito o necesariamente contenido en la Santa Escritura, a la cual no debe añadirse nada en ningún momento, ni por nueva revelación del Espíritu ni por las tradiciones de los hombres.(9)
No obstante, reconocemos que la iluminación interna del Espíritu de Dios es necesaria para el entendimiento salvador de las cosas que están reveladas en la Palabra,(10) y reconocemos que hay algunas circunstancias concernientes a la adoración a Dios y el gobierno de la Iglesia que son comunes a las acciones y sociedades humanas, las cuales deben ser ordenadas a la luz de la naturaleza y la prudencia cristiana, conforme a las reglas generales de la Palabra, las cuales siempre deben ser obedecidas.(11)
(9) 2 Tim. 3:15, 16, 17. Gál. 1:8, 9. (10) Jua. 6:45. 1 Cor. 2:9, 10, 11, 12. (11) 1 Cor. 11:13, 14; y 1 Cor 14:26 y el 1 Cor 14:40.
(12) 2 Ped. 3:16. (13) Sal. 19:7; y 119:130.
(14) Rom. 3:2. (15) Isa. 8:20. (16) Hch. 15:15. (17) Jua. 5:39. (18) 1 Cor. 14:6, 9, 11, 12, 24, 28. (19) Col. 3:16.
(20) 2 Ped. 1:20, 21. Hch. 15:15, 16.
(21) Mat. 22:29, 31. Efe. 2:20. Hch. 28:23.
2. De Dios y de la Santa Trinidad
(1) 1 Cor. 8:4, 6. Deu. 6:4. (2) Jer. 10:10. Isa. 48:12. (3) Éxo. 3:14. (4) Jua. 4:24. (5) 1 Tim. 1:17. Deu. 4:15, 16. (6) Mal. 3:6. (7) 1 Rey. 8:27. Jer. 23:23. (8) Sal. 90:2. (9) Gén. 17:1. (10) Isa. 6:3. (11) Sal. 115:3. Isa. 46:10. (12) Pro. 16:4. Rom. 11:36. (13) Éxo. 34:6, 7. Heb. 11:6. (14) Neh. 9:32, 33. (15) Sal. 5:5, 6. (16) Éxo. 34:7. Nahum 1:2, 3.
2.2 Dios, teniendo en Sí mismo y de Sí mismo toda vida,(17) gloria,(18) bondad y bienaventuranza,(19) es el único todosuficiente, en Sí mismo y para Sí mismo, no teniendo necesidad de ninguna de las criaturas que ha hecho, ni derivando ninguna gloria de ellas,(20) sino manifestando solamente Su propia gloria en ellas, por medio de ellas, hacia ellas y sobre ellas; Él es la única fuente de todo ser, de quien, por medio de quien y para quien son todas las cosas,(21) teniendo sobre todas las criaturas el más soberano dominio para hacer, por medio de ellas, para ellas o sobre ellas todo lo que le agrade;(22) todas las cosas están al descubierto y desnudas ante Sus ojos,(23) Su conocimiento es infinito, infalible e independiente de la criatura, de modo que para Él no hay ninguna cosa contingente o incierta;(24) es santísimo en todos Sus consejos, en todas Sus obras y en todos Sus mandatos;(25) a Él se le debe, por parte de los ángeles y los hombres, toda adoración,(26) todo servicio u obediencia que como criaturas deben al Creador, y cualquier cosa adicional que a Él le plazca demandar de ellos.
(17) Jua. 5:26. (18) Sal. 148:13. (19) Sal. 119:68. (20) Job 22:2, 3. (21) Rom. 11:34, 35, 36. (22) Dan. 4:25, 34, 35. (23) Heb. 4:13. (24) Eze. 11:5. Hch. 15:18. (25) Sal. 145:17. (26) Apo. 5:12, 13, 14.
2.3 En este Ser divino e infinito hay tres subsistencias, el Padre, el Verbo o Hijo y el Espíritu Santo,(27) de una misma sustancia, un mismo poder y una misma eternidad, teniendo cada uno toda la esencia divina, pero la esencia indivisa;(28) el Padre no es de nadie ni es engendrado ni procede de nadie, el Hijo es eternamente engendrado del Padre,(29) y el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo,(30) todos infinitos, sin principio, por lo tanto, son un solo Dios, que no ha de ser dividido en naturaleza y Ser, sino distinguido por varias propiedades relativas peculiares y relaciones personales; dicha doctrina de la Trinidad es el fundamento de toda nuestra comunión con Dios y nuestra consoladora dependencia de Él.
(27) 1 Jua. 5:7. Mat. 28:19. 2 Cor. 13:14. (28) Éxo. 3:14. Jua. 14:11. 1 Cor. 8:6. (29) Jua. 1:14, 18. (30) Jua. 15:26. Gál. 4:6.
3. Del Decreto de Dios
(1) Isa. 46:10. Efe. 1:11. Heb. 6:17. Rom. 9:15, 18. (2) Stg. 1:15, 17. 1 Jua. 1:5.
(3) Hch. 4:27, 28. Jua. 19:11. (4) Núm. 23:19. Efe. 1:3-5.
(5) Hch. 15:18. (6) Rom. 9:11, 13, 16, 18.
3.3 Por el decreto de Dios, para la manifestación de Su gloria, algunos hombres y ángeles son predestinados o preordinados para vida eterna, por medio de Jesucristo,(7) para alabanza de la gloria de Su gracia;(8) a otros se les deja actuar en su pecado para su justa condenación, para alabanza de la gloria de Su justicia.(9)
(7) 1 Tim. 5:21. Mat. 25:41. (8) Efe. 1:5, 6. (9) Rom. 9:22, 23. Jud. 4.