Reseña: Predicando para Conversiones

A selective focus shot of a young male standing in front of a wooden church stand

Muchas veces, cuando llegamos a la fe reformada, encontramos hermosas doctrinas sobre la gracia soberana de Dios, la elección que Él hizo desde antes de la creación de todo por Su pura misericordia, e irónicamente en muchos casos en lugar de llenarnos de una pasión por buscar almas, nos quedamos encerrados en nuestra iglesia predicándonos a nosotros mismos las mismas cosas, asumiendo que ya somos los que somos y que los que vendrán, lo harán porque Dios los traerá. ¿Cuándo fue la última vez que le pediste a una persona que se arrepienta y busque la salvación que ofrece Jesús? ¿Cuándo fue la última vez que escuchaste desde el púlpito, con súplicas pero con firmeza, que hay una invitación abierta y sincera de parte del Señor para que se conviertan y se alejen de su pecado por medio de la obra en la cruz?

Este libro trata con el dilema teológico entre la predestinación divina y la libre oferta del evangelio, el cual ha traído muchas veces como consecuencia la falta de fuego evangelístico en el corazón de algunos creyentes y pastores. Aunque este dilema supone un asunto complejo, puede ser resuelto al considerar que el mismo Dios que determinó los hombres que habrían de ser salvos, estableció el medio a través del cual habrían de serlo, el evangelio del Señor Jesucristo, y nos encargó soberanamente que lleváramos este mensaje hasta lo último de la tierra. Es solo a través del evangelio que Dios abre la puerta de la salvación a todos los hombres al mostrarles sus pecados e injusticias, exponer su necesidad crítica de la salvación y del mediador, y llamarlos a aceptar la invitación por medio de creer y arrepentirse sinceramente delante del Señor.

Jeffery Smith, el autor de este libro, quien ha servido como pastor en Emmanuel Baptist Church en Coconut Creek, Florida, por más de diez años, fue movido a escribir este libro por la necesidad que percibió en su propia vida y en la de otros de volver al propósito original de la predicación: predicar para la conversión de las almas. Esta idea de la “predicación para conversiones” a veces puede sonar como un intento de buscar que miles de personas repitan una oración o simplemente afirmen algo para Dios que realmente no sienten en su corazón.

Sin embargo, un entendimiento correcto de la obra de Cristo, del contenido del evangelio y de nuestra vocación como embajadores de Cristo nos lleva a volver a tener en nuestra mente la predicación con la intención de que haya conversiones, porque ese es el medio que Dios usa para obrar en el corazón de pecadores.

El libro no es extenso en su contenido, pero es profundo y claro en sus temas sobre la predicación que debemos tener en mente cuando lo hacemos en la iglesia y aun hasta fuera de ella. Está distribuido en siete capítulos que van desarrollando la idea principal del libro.

En su primer capítulo, el pastor Smith empieza con una pregunta clave para meditar: ¿Estamos predicando para conversiones? Y nos presenta una excelente definición de esta idea:

[…] quiero decir que deberíamos predicar sermones cuyo objetivo sea llevar a los pecadores a Cristo. […] como mínimo, necesitaríamos estar incluyendo mensajes dirigidos a convertir en todo nuestro ministerio de predicaciones.

A través de esta reflexión, el autor nos lleva a considerar la intención o el objetivo correcto por el que deberíamos predicar y las razones por las que probablemente no lo estamos haciendo. Nos habla de que uno de los obstáculos para predicar por las conversiones es la incertidumbre sobre cómo hacerlo. Otro obstáculo es tener la idea de que en nuestra congregación ya todos están convertidos y saben del evangelio, y que por lo tanto ya no necesitan un llamado urgente, porque aparentemente todos han aceptado ese llamado.

No obstante, el autor presenta tres razones por las que deberíamos predicar evangelísticamente en nuestra congregación también. Primero, porque así nuestra gente se animará más a traer a sus amigos perdidos a las reuniones. Segundo, porque incluso los que ya están convertidos necesitan oír sermones evangelísticos. Tercero, porque es un hecho de que no todos en una congregación son convertidos, todavía hay quienes necesiten oír este llamado.

En los capítulos 2 y 3, el pastor Smith analiza la predicación y el método de Juan el Bautista cuando anunciaba al Mesías en el pasaje de Lucas 3:1-18. Aquí vemos lo mucho que podemos aprender del llamado al arrepentimiento y la fe que debemos tener en cuenta. El autor nos muestra cómo Juan procuró exponer y confrontar la pecaminosidad de sus oyentes, el cual nosotros también debemos hacer con la clara intención de despertar sus conciencia a la terrible realidad del pecado. También vemos cómo Juan advirtió a la gente acerca de la ira de Dios y el Juicio venidero, este es un mensaje urgente que todavía debemos presentar a nuestros oyentes.

Otro aspecto importante es el ver cómo Juan procuró desenmascarar las esperanzas falsas y autoengañosas, porque no debemos dejar a la especulación a nuestros oyentes sino que debemos ser claros en que no hay otra forma de obtener esperanzas de salvación fuera de Cristo. El autor nos pone en perspectiva con la predicación de Juan, cuando dice:

[…] Juan estaba construyendo una autopista, un camino hacia el corazón de los pecadores para Jesucristo, el Salvador y Rey. Es cierto que el ministerio de Juan fue una preparación para Cristo en un sentido histórico, pero también lo fue en un sentido experiencial en la vida de aquellos a los que predicó.

Y concluye este enfoque en la predicación de Juan el bautista como un excelente ejemplo de predicación para conversiones, diciendo:

Ese es el mensaje que Juan predicó, y es el que debemos predicar. Juan predicó para las conversiones. Pero lo principal que quiero que veamos en cuanto al ejemplo de Juan en este capítulo y el anterior es que la predicación para las conversiones implica procurar despertar a los pecadores a su condición de perdidos y su necesidad.

En mi opinión, uno de los puntos más importantes del libro es el énfasis que el autor hace en la importancia de comprender la predicación del contenido esencial del mensaje del evangelio, lo cual es tratado en el capítulo 4. Allí, el pastor Smith nos lleva a analizar un pasaje claro de un sermón en el libro de Hechos, el mensaje de Pedro a las personas reunidas en la casa de Cornelio (Hch. 10:34-44), el cual es un pasaje clave en donde el autor desglosa los temas esenciales de la predicación del evangelio en 3 puntos centrales:

  1. La Persona del Evangelio.
  2. Los hechos históricos del evangelio.
  3. La urgencia del evangelio.

Después de exponer estos puntos, el autor pasa al segundo punto clave de todo este libro, que es sobre la comprensión y el deber de la súplica a los pecadores, lo cual es desarrollado en el capítulo 5. Aquí se presenta el énfasis crítico en la predicación para conversiones y abre la conversación a la importante doctrina (a menudo olvidada) conocida como la Libre Oferta del Evangelio. De manera práctica, este es uno de los puntos en el que algunos predicadores reformados luchan al tratar de conciliar la idea de la elección divina con la proclamación del llamado al arrepiento y la fe. En este contexto, el autor responde a la gran pregunta: ¿Cómo podemos decirle a todos los que nos escuchan que Dios les ofrece sinceramente a Cristo y la salvación si Dios no ha elegido salvar a todos? El autor comenta acertadamente:

Obviamente, hay un elemento de misterio aquí. Hay una tensión en esto que la propia Biblia presenta y que mi insignificante cerebro puede luchar por reconciliar. Es la tensión entre dos dimensiones de la única y perfecta voluntad de Dios. Está Su voluntad de propósito (lo que Él se ha propuesto eternamente hacer), y está Su voluntad de precepto: lo que Él seria y sinceramente ordena y llama a los hombres a hacer. […]

No debería sorprendernos que al hablar de un Dios glorioso, eterno e infinito haya dimensiones de Su ser y Sus actos que están más allá de nuestra capacidad presente y finita de comprender plenamente. Y la misma Biblia que enseña la doctrina de la elección y la doctrina de la expiación particular y definitiva también enseña que Dios invita sinceramente a todos los hombres a venir a Cristo y promete salvarlos si vienen.

Este capítulo básicamente nos explica que Dios nos manda a ofrecer libremente la invitación del evangelio a todos, porque la elección soberana está en Dios, no en nosotros; y la orden clara de Dios para nosotros es que vayamos al mundo, hagamos discípulos y anunciemos este glorioso mensaje. Este capítulo es muy claro en cuanto al deber de predicar sinceramente que Cristo ofrece el único camino a la salvación y que la puerta está todavía abierta antes del fin del mundo. El autor busca que nuestro corazón se eleve a mirar el ejemplo de compasión que Cristo. Esto es lo que nos dice al respecto:

Estamos llamados a ser como Cristo; seguramente nadie lo cuestionaría. Pero ser como Cristo incluye sentir una carga por la salvación de los pecadores y compasión por ellos. En Mateo 9:36 leemos: «Y viendo las multitudes, tuvo compasión de ellas». Y sintiendo la dificultad de alcanzar a todas esas multitudes, dijo: «Por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies». (9:38). En Lucas 19 leemos que «[c]uando se acercó, al ver la ciudad [Jerusalén], lloró sobre ella» (v. 41). Y dijo: «¡Si tú también hubieras sabido en este día lo que conduce a la paz! Pero ahora está oculto a tus ojos» (v. 42). Y lloró sobre la ciudad. Además, 1 Juan 2:6 declara que «[e]l que dice que permanece en Él, debe andar como Él anduvo».

En este capítulo se nos enseña también cómo los apóstoles predicaron el evangelio con este sentido de urgencia, con las palabras de invitación y predicando que es necesario ir a Cristo. Esta es la forma en la que debemos predicar porque es a través de este llamado, exhortación y súplica que Dios obra milagrosamente en el corazón del hombre pecador. No tenemos que buscar unos “lentes” para ver quiénes son elegidos o no, eso es trabajo de Dios; nuestro deber es ir y predicar que sólo en Cristo hay salvación, y que la oferta que Dios hace a través de Él está disponible para todo aquel que vaya a Él en arrepentimiento y fe. El autor expresa de una manera muy clara que Dios obra soberanamente en, con y por medio del mensaje predicado. ¡Es necesario predicar que Jesús ofrece salvación y que es necesario ir en arrepentimiento genuino!

Los capítulos 6 y 7, son los últimos del libro y juntos constituyen un excelente equilibrio entre lo que tenemos que hacer al predicar el Evangelio y la dependencia esencial en el Espíritu Santo al hacerlo, manifestado en la necesidad de vivir en oración ferviente por un avivamiento y la conversión de los hombres. Sin duda, se necesita el poder del Espíritu Santo para que nuestro mensaje sea efectivo para las conversiones. Aquí el autor nos enfoca en la obra especial del Espíritu Santo y la dependencia total en Él que debemos tener para ser capacitarnos para la proclamación del evangelio en nuestra predicación.

El capítulo 6 nos presenta el diseño de Dios con respecto cómo el Espíritu Santo obra y cómo debemos entender esta obra en nuestra vida personal y en la obra del ministerio. La exhortación es a nunca olvidar que sin el Espíritu de Dios nuestra predicación sería un simple discurso sin el poder de Dios para salvación.

En el capítulo 7, el autor se enfoca en la oración como el punto clave de nuestra predicación para conversiones. Nos recuerda que uno de los factores en común en los avivamientos que el Señor ha traído sobre Su pueblo ha sido la importancia que los ministros del evangelio le dieron a la oración. La aplicación cristiana que el autor hace de Ezequiel 36:37-38 es sumamente maravillosa y nos permite recordar la conexión tan importante entre el poder de la oración y las numerosas conversiones, tan claramente evidenciado en los avivamientos que la iglesia vivido.

Este libro te llevará a la convicción de que Dios obra por medio al contestar las oraciones de Su pueblo y por eso Él nos motiva a orar con confianza y con fervor, sabiendo que la oración nos pone en el lugar correcto de dependencia divina y en perspectiva para entender correctamente la obra del Señor en las conversiones. ¡La oración es realmente clave en nuestra tarea de predicar para conversiones!

Sin lugar a duda, este libro debe ser leído con atención. Que no te confunda la sencillez de la temática, porque en realidad es su sencillez y claridad lo que hace de este libro una excelente guía en la comprensión de cómo podemos predicar para conversiones. Este libro nos recuerda que toda la doctrina cristiana está en una perfecta armonía y nos motiva a mirar con compasión a los pecadores perdidos con el propósito de llevarles el mensaje del Evangelio.

Fácilmente tendemos a olvidar que Dios nos pide que seamos embajadores que pregonan el urgente mensaje de salvación en la persona de Jesucristo en estos últimos días. Por eso el autor nos advierte que la hermosa doctrina de la elección incondicional y la predestinación, lejos de ser un impedimento para predicar con urgencia el evangelio, cuando las entendemos apropiadamente, nos llevan a recordar que la forma en la que Dios lleva a cabo Su plan de salvación es por medio de la locura de la predicación, ¡por eso debemos predicar con pasión y urgencia!

Este es el tipo de libros que nos ayudan a poner los pies en la tierra, levantar nuestra mirada hacia el cielo y hacer latir nuestro corazón por ver almas llegando a Cristo por medio de la predicación del evangelio de salvación. Este libro tiene el potencial para devolvernos a muchos esa sensación de urgencia por cumplir el bendito encargo que se nos encomendó. Las palabras del autor nos recuerdan cómo debemos actuar en humildad y obediencia a este glorioso llamado de predicar para conversiones:

[…] puede que no comprendan en toda su plenitud cómo funciona la maquinaria divina en la salvación de los pecadores, cómo puede ser que Dios sea absolutamente soberano en la salvación y, al mismo tiempo, la gente es absolutamente responsable y el evangelismo es absolutamente necesario, pero el hecho es que ambas cosas son verdad. Y en lugar de desgastarnos con especulaciones inútiles y no hacer nada, ¡prediquemos para las conversiones! Procuremos despertar a las personas a su condición perdida y proclamemos ante ellos la gloria, la Persona y el logro salvador de Jesucristo, e insistámosles en la oferta libre y gratuita y el deber inmediato del evangelio de creer y ser salvos.

¡Lee este libro! ¡Léelo más de una vez! Y cuando lo hayas hecho, busca con todo tu corazón aplicarlo. Prediquemos para la conversión de los pecadores, para la gloria del Salvador y la extensión Su reino en la tierra.

Luis J. Torrealba

Nacido en la ciudad de Barquisimeto, Venezuela. De familia de madre cristiana. Graduado como músico ejecutante en el 2012 y de Ingeniero Mecatrónico en el 2018. Es Bautista Confesional (apegado a la Confesión de Fe Bautista de Londres de 1689) desde finales del 2014. Miembro activo de la Iglesia Bautista Reformada de Barquisimeto desde el 2015, sirviendo como músico. Fundador, administrador y traductor de la página «Federalismo 1689 español» donde recopila y pone a disposición en español material de teología pactual bautista reformado y temas relacionados. Trabaja en como coordinador de comunicaciones y revisor final de libros en la editorial Legado Bautista Confesional. Está casado con Stéfani Arias y a la espera de su primer hijo.
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