Reseña del libro «Anticipando el Reposo de Dios»

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En muchos casos de consejería o falta de crecimiento personal en la santidad, parte de la raíz puede encontrarse en la falta de observancia del Día del Señor. Muchos cristianos hoy asocian un concepto del día del Señor con un fuerte legalismo y no lo ven como el deleite y provisión misericordiosa de nuestro Padre celestial que es. Por esta razón, quiero recomendar grandemente el libro, Anticipando el Reposo de Dios: Teología y Celebración del Día del Señor por el pastor Michael Seewald.

Tengo el gran privilegio de servir junto al pastor Michael, ya que es uno de los pastores de la iglesia local, Grace Bible Church de Conway, Arkansas, que me ha enviado para servir en Santo Domingo, Ecuador. He podido pasar mucho tiempo con Michael en su hogar y aprendiendo mucho de él en nuestras conversaciones teológicas y de su ejemplo piadoso como padre, esposo y pastor que ama al Señor.

Este libro empezó como una subserie dentro de una clase de escuela dominical en que Michael estaba dirigiendo en la iglesia en un estudio del Catecismo Bautista. La congregación, y yo, de manera personal, nos beneficiamos tanto de la enseñanza que le pedimos que pusiera su clase sobre el Día del Señor en forma de libro para ser publicado a través Free Grace Press {www.freegracepress.com}. Este libro da un argumento conciso, convincente, consistentemente confesional, y desde una perspectiva pastoral; por esto, me encantaría que sea leído por todas las iglesias y pastores que pudieran estar batallando con esta misma pregunta.

Hemos escuchado de muchas iglesias que han visto los extremos legalistas de esta práctica, pero en muchos casos, vemos iglesias y cristianos que tratan al día del Señor como cualquier otro día y no lo usan como el bálsamo del alma que debe ser. Para poder corregir los dos extremos, Michael provee un libro conciso (de solo 140 páginas) en que defiende el Día del Señor desde una perspectiva bíblica, reformada, confesional y pactual. Él explica su propósito en estas palabras:

Este breve libro es un esfuerzo para exponer una teología bíblica de la vigencia permanente del reposo sagrado y la aplicación que el Nuevo Pacto hace de dicha teología como el Día del Señor para el pueblo de Dios. Está pensado como un manual para introducir el tema con la esperanza de que sea inducido a estudiar más a fondo (pg. 12).

Uno de los argumentos básicos del libro es que el problema de muchos en descuidar el Día del Señor es la manera en que leen las Escrituras ¾la hermenéutica. Por esta razón, su libro propone varias maneras de corregir una hermenéutica deficiente con respecto a este tema. En primer lugar, muestra cómo interpretar la ley por hacer una distinción útil entre la idea de ley positiva y ley moral. La ley moral es esa ley que refleja la naturaleza de Dios, la cual Dios estableció en la creación como una regla perpetua para los hombres. La ley positiva, por el otro lado, es “otro tipo de ley que no es intrínseca a la justicia y solo sirve para un propósito temporal en el plan de Dios en este mundo” (pg. 18). Este tipo de ley depende de la revelación especial.

Esta distinción cambia la pregunta hermenéutica. Ahora, la pregunta no es: ¿Cuáles son las leyes que se repiten explícitamente en el NT?, sino: ¿Cuáles son las leyes diseñadas por Dios para ser una regla fija y eterna para nosotros? En estos términos, se demuestra cómo la Biblia misma entiende el día de reposo como un mandato de la ley moral, y, por lo tanto, una regla fija y eterna.

Habiendo contestado la primera pregunta hermenéutica en cuanto a la ley de Dios, de allí explica en más detalle la relación entre el Pacto Mosaico y el Nuevo Pacto. Esta diferencia provee la base teológica y hermenéutica para ver cómo el concepto de un día de reposo es perpetuo, aunque el día en particular y expresión externa puede cambiar según la dispensación pactual: “Propongo que el reposo sagrado es un mandamiento moral, con estipulaciones positivas que difieren según el pacto al que se refiera” (pg. 23). Aún de una manera más claro, dice lo siguiente:

El principio del reposo sagrado es una ley moral. Hay que apartar tiempo para descansar de nuestro trabajo y adorar a Dios. Aunque los mandamientos positivos del día de reposo y la manera de honrarlo difieren bajo el Pacto Mosaico y bajo el Nuevo Pacto, aun así, hay un requisito moral en el que ambos encuentran su origen. (29-30)

En su consideración del Antiguo y Nuevo pacto, sigue en el mismo patrón que los bautistas particulares del federalismo 1689 en distinguir, no meramente la administración externa de los dos pactos como los presbiterianos, sino la sustancia misma. El Nuevo es el grano, mientras el Antiguo era la cáscara que servía para apuntar a todos sus miembros a la realidad del antitipo que se encuentra en el Nuevo Pacto (pg. 37-39; cf. Gál. 3-4).

En capítulo 3, Michael sigue en su defensa de la perpetuidad del día de reposo y demuestra como el AT ve el día de reposo como una ordenanza de la creación, un mandato y patrón establecido para toda la humanidad desde la creación. No solamente el AT lo ve como una ordenanza de la creación, sino también el NT ve la vigencia perpetua de las ordenanzas de la creación (cf. el matrimonio y los roles del esposo y de la esposa en 1 Tim. 2:12-13). El Pacto Mosaico sí reguló y agregó ciertas estipulaciones para la manera en que los israelitas observaban el día de reposo (siendo un pueblo rebelde y de dura cerviz). Esta regulación positiva es anulada en el Nuevo Pacto (pg. 45-47), aunque la sustancia de la ordenanza de la creación sigue en pleno efecto. Como dice, “[E]l patrón de seis días de trabajo y un día de reposo fue hecho para todos los hombres desde el principio como una ordenanza de la creación” (pg. 51).

En capítulo 4, Michael presenta otro aspecto clave de la hermenéutica apropiada para ver la vigencia del día de reposo ¾la teología bíblica. A la luz de cómo la Biblia desarrolla la idea del día de reposo, cuando el pueblo de Dios reposa con Él en Su presencia, el establecimiento de este patrón en la creación no era meramente para dar una regla y patrón para regular las vidas de los hombres. Antes bien, este patrón de seis días de trabajo culminando en un reposo glorioso en la presencia de Dios, servía como una muestra pequeña de la gloria escatológica que Adán podía esperar al cumplir su obra de multiplicarse y llenar la tierra.

Cuando trazamos esta línea temática a través de todo el canon y llegamos a Apocalipsis 21-22, vemos que el pueblo de Dios, debido a la victoria y obediencia del Segundo Adán, disfruta de un reposo perfecto en la presencia de Dios y del Cordero para toda la eternidad. En este sentido, si el día de reposo es un tema que une toda la Biblia alrededor de la esperanza escatológica de estar en la presencia de Dios, y si nosotros no nos beneficiamos de la muestrita de la gloria en el mundo presente que es el Día del Señor, estamos haciéndonos un gran daño a nuestras propias almas. Nosotros ahora vivimos en la inauguración (ya-pero-todavía-no) de este reposo en Cristo, pero todavía estamos esperando la consumación final que viene con su advenimiento. Como Michael dice,

[E]l reposo de Dios en la creación es el paradigma de nuestro propio reposo. Tipifica el reposo que Adán no pudo obtener a través del Pacto de Obras, pero que Cristo ganó mediante obras de obediencia perfectas, y {tipifica} aquel reposo en el que podemos entrar al estar unidos a Cristo por la fe. (pg. 62)

Capítulo 5 analiza específicamente el libro de Hebreos en que demuestra que el tema principal es que “Jesús es Mejor”. Presenta los varios argumentos que el autor de Hebreos usa para mostrar la superioridad de Cristo y el Nuevo Pacto. En medio de esta consideración de la superioridad del Nuevo Pacto, Hebreos también presenta como el Nuevo Pacto presenta un reposo mejor en Hebreos 3:12-4:11. En este texto, el autor de Hebreos afirma que el reposo esperado en el AT es recibido a través de fe en Jesús, el mediador de un mejor pacto.

Sin embargo, nuestra experiencia de este reposo es una de inauguración y no consumación. En este punto, muchos han caído en el error de tener una escatología demasiado realizada al rechazar la vigencia continua del día de reposo. Sin embargo, sigue siendo un “día de reposo” para los creyentes quienes han entrado el reposo escatológico en su forma inaugurada a través de la fe. Este argumento es muy importante y digno de su consideración seria.

En capítulo 6, Michael cierra el cuerpo del libro con algunas objeciones comunes a la idea de que el Nuevo Pacto tiene un día santo, el Día del Señor. En este capítulo, habla de la práctica de la iglesia apostólica en observar el primer día de la semana como el tiempo para sus reuniones, también la iglesia primitiva seguía este patrón. Hace un paralelo entre cómo la iglesia tiene un día santo (Apo. 1:10) y una comida santa (la Cena del Señor; 1 Cor. 11:20-33). Y termina con un análisis de un texto “problemático” con respecto a este tema, Romanos 14.

El cuerpo del libro da un argumento convincente y entendible para por qué la iglesia y cada cristiano debe observar el Día del Señor, pero el apéndice convierte este libro en algo que no solamente va a querer compartir con otros cristianos para ayudarles en su entendimiento de este Día, sino también con todos sus familiares y amigos perdidos para ver cómo Cristo nos invita en el evangelio a disfrutar de este reposo eterno con él, simbolizado en el día del Señor, por medio de la fe y arrepentimiento.

El apéndice del libro concluye con una presentación del evangelio a todos los lectores, mostrando cómo un entendimiento apropiado del día de reposo y su naturaleza escatológica nos debe apuntar a la esperanza de entrar por fe en Cristo. Como Hebreos dice “Por tanto, esforcémonos por entrar en ese reposo, no sea que alguno caiga siguiendo el mismo ejemplo de desobediencia (Heb. 4:11). Todavía hay lugar para entrar este reposo prometido, pero solo se puede entrar a través de la fe en Cristo y el arrepentimiento de los pecados.

Este libro es una joya preciosa que da una defensa teológica, bíblica y bíblico-teológica de por qué cada creyente debe observar el Día del Señor. Yo recomiendo este libro para cada creyente del mundo hispano y sé que será una bendición para cada lector. También recomiendo a los pastores que usen este libro, como fue usado en su forma original, en un tiempo de estudio bíblico o como una clase de escuela dominical para equipar a los santos a beneficiarse de este regalo de poder disfrutar de reposo divino (aun en este mundo) a través de un día separado para la comunión con Dios y su pueblo y la adoración.

Un Día del Señor bien observado es un bálsamo para el alma que fortalece al cristiano, le prepara para seguir batallando y sirviendo al Señor en todo durante la semana, y le provee un tiempo semanal de ser alimentado para ir puliéndose y santificándose en el Señor.

¡Qué Dios use este libro para el bien de su iglesia!

Taylor E. Walls

Es uno de los pastores de la Iglesia Bautista Reformada Gracia Soberana en Santo Domingo, Ecuador. Después de terminar su Bachillerato en Lenguas, realizó sus estudios teológicos en Grace Bible Theological Seminary de donde recibió una Maestría en Letras. Además, es Director de Estudios Internacionales del Grace Bible Theological Seminary en Conway, Arkansas, EE. UU. Es miembro de la Junta Directiva del Seminario Bautista Confesional de Cuba. También sirve como editor de la editorial Free Grace Press desde el 2012 y también en Legado Bautista Confesional. Reside en Santo Domingo, Ecuador, con su esposa Ariel y dos hijos, Lilah y Liam; en donde sirve como Director Académico y profesor de Teología Exegética e Histórica de la Escuela Pastoral de su iglesia local.
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