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Reflexión al acabar un buen año

Hace unas semanas tuve una interesante conversación con una familia amada de una de las misiones de nuestra iglesia. El asunto tenía que ver con si es legítimo que los cristianos celebremos nuestros cumpleaños. La objeción común de aquellos que dicen que no se debería celebrar, es que hacerlo podría dar lugar al ego y la vanagloria.

Aunque no dudo que en algunas circunstancias este podría ser el caso, también creo que esta celebración es una magnífica y constante oportunidad para agradecer la misericordia de Dios en nuestra vida; recordar lo que éramos, lo que hemos podido recorrer y todo el camino que nos falta.

En este mes de diciembre de este año (2025), Legado Bautista Confesional cumplió seis años de vida. ¡Hay tanto que agradecer al Señor por Su misericordia en estos años!

Si alguien me hubiera dicho a finales del 2019 si creía que Legado llegaría a publicar casi 100 libros en sus primeros 6 años o que tendríamos la oportunidad de llegar a conocer hermanos maravillosos en todo el mundo que aman este mismo legado y que comparten esta común fe, o que está humilde editorial tendría el privilegio de servir de puente entre el legado de nuestra fe y el mundo hispanohablante, que motivaría a otros en este mismo camino, y que se convertiría en un punto de encuentro y acompañamiento para pastores y líderes de diferentes países, sinceramente no lo hubiera creído.

Cuando comenzamos solo sabíamos que había una necesidad que debía ser suplida y, lejos de pensar que éramos las personas indicadas, sentimos el peso de trabajar en este proyecto para la gloria de Dios y la extensión del reino de Cristo.

Seis años después, hay algunas cosas que aprendimos. Por ejemplo, aprendimos que, aunque tener una buena intención y estar apasionados es algo vital, sin embargo, no es suficiente para lograr la meta que nos propusimos. Enseguida nos dimos cuenta de que no se trataba de publicar libros cada mes, sino de hacer un trabajo profesional, cuidadoso y en equipo, de manera que puedan pasar el examen de lectores juiciosos e imparciales a los que hemos tratado de convencer de que sí es posible leer libros en español con la confianza y la tranquilidad de que lo que están leyendo es exactamente lo que el autor original dijo. Esta lección es la que nos movió a empezar, años después, nuestra amada Academia de Traductores.

También aprendimos que la providencia de Dios y Su gracia es la herramienta más poderosa para este trabajo. Todavía no sabemos cómo hicimos para tener los permisos para traducir y publicar joyas valiosas de hombres como el Dr. Renihan y el Dr. Waldron, o para ser vistos con gracia y recibir la bondad de editoriales como Founders Press, Free Grace Press, Reformed Baptist Academic Press o Broken Wharfe. Pensándolo bien, sí sabemos, ¡es la gracia inmerecida de Dios!

El apoyo de tantos hermanos y ministerios es lo que nos recuerda que este no es un trabajo motivado por la iniciativa de uno, sino una obra que solo Él puede confirmar de manera soberana. Después de todo, Él sigue siendo el Dios que utiliza a lo vil y menospreciado, y esconde Sus secretos de los entendidos y se los da a los niños. En última instancia, la edificación del cuerpo de Cristo está orquestada y dirigida por Dios, y Él usa instrumentos débiles para sus planes gloriosos.

Una última lección que hemos aprendido es la importancia de conectar la editorial con la vida de las iglesias. Sinceramente, a veces he luchado con la idea de dedicarme a leer y traducir por semanas enteras sin parar, y animar a todos nuestros lectores con una nueva publicación: ¡Si nuestro equipo se dedicara solo a eso podríamos haber hecho mucho más!

Sin embargo, ¿esa es la meta? No, los libros y las traducciones son para el bien de nuestras iglesias, para crecer consistentemente en el entendimiento de nuestra preciosa fe. Hemos aprendido que los libros a veces requieren de alguien que los viva y los explique a los demás. Como alguien ha dicho: No solo debemos publicar tesoros; sino enseñar por qué todos deberían leerlos.

Son solo seis años, pero pareciera que han sido sesenta. Legado Bautista Confesional ha sido una escuela de vida, uno de los privilegios más grandes que Dios nos ha regalado, pues ha sido una oportunidad de seguir aprendiendo, de desafiar nuestras limitaciones y morir en muchos sentidos.

Amados lectores, compañeros de viaje en este sueño, gracias por acompañarnos estos años. Gracias por sus correcciones y palabras de ánimo. Todo ha sido usado para nuestro bien y para crecer en excelencia.

Por favor, no dejen de ser exigentes con la calidad y seriedad con la que se debe hacer este trabajo. Sobre los hombros de todos nosotros descansa la responsabilidad de lo que le dejaremos a la siguiente generación. ¡Que nuestros hijos no justifiquen nuestra falta de excelencia con la pasión con la que quisimos hacerlo! Dejémosles el camino bien marcado para que ellos continúen donde nuestro camino termine. 

Ahora, permítanme dedicar estas palabras al Rey:

Señor, aquí estamos, débiles y más conscientes de nuestra incapacidad
e indignidad para hacer este trabajo;
con algunas cicatrices y heridas que antes no teníamos,
pero más comprometidos a honrarte y darte todo lo que somos.
Danos el honor de poner a tu servicio
todo lo que quieras usar de nosotros hasta el último día.

Per Gratia Dei Legatum habemus,
Jorge A. Rodríguez Vega

Jorge A. Rodriguez V.
Es uno de los pastores de la Iglesia Bautista Reformada Gracia Soberana en Santo Domingo, Ecuador. Recibió una maestría en divinidad del Covenant Baptist Theological Seminary. Es el director del Seminario Bautista Confesional del Ecuador y miembro de la Junta de Directores del Covenant Baptist Theological Seminary en Owensboro, Kentucky. Ha estado involucrado en la educación teológica por más de quince años en Ecuador, así como en otros países de Latinoamérica. Está casado hace 15 años con su amada esposa Lady y tienen tres hijos: Natalia, Jorge Esteban y Sofía.
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