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¿Qué es la predicación pastoral?

Se ha dicho y escrito mucho acerca de la predicación expositiva, la predicación Cristocéntrica, la predicación histórico-redentora, etc., pero se ha dicho muy poco sobre la predicación pastoral. La predicación pastoral está en el corazón del verdadero ministerio pastoral. Es expositiva, basada en la hermenéutica bíblica y Cristocéntrica, pero también va más allá. La predicación pastoral se dirige a una iglesia local en particular. Esta requiere una santidad semejante a la de Cristo por parte del predicador y tiene como propósito pastorear a una iglesia en ese mismo sentido. Considere algunas de las cualidades de un predicador pastoral.

1. La principal tarea en la preparación del sermón es la santificación del predicador pastoral

Por supuesto, el predicador necesita estudiar su texto y hacer todo el trabajo técnico requerido para prepararse para predicar la Palabra fielmente. Pero, el predicador pastoral sabe que su fuerza y sinceridad en el púlpito están estrechamente ligadas a su propia vida de comunión con Cristo. Él se prepara para predicar de Cristo, no como un académico indiferente, sino como alguien que progresa personalmente en la gracia y el conocimiento de Cristo.

Durante toda la semana, el predicador pastoral se prepara como un «hombre completo», siendo amado, enseñado y gobernado por Cristo en su mente, corazón y voluntad en cada aspecto de su vida. Durante semanas particularmente ocupadas, cuando el predicador ha tenido menos tiempo para estudiar su sermón, Dios a menudo lo llevará en el púlpito, si ha sido fiel en caminar con Cristo. Su sinceridad, su amor a Cristo y su amor por la Iglesia son fundamentales para la predicación pastoral.

2. La primera responsabilidad del predicador pastoral durante la predicación de un sermón es su propia santidad personal

Mientras el predicador pastoral predica un sermón, su propósito es amar a Dios y amar a las personas. Es decir, él se esfuerza por obedecer ambas tablas de los Diez Mandamientos mediante una humilde fe en Cristo. En la práctica, esto significa que, mientras está predicando, en cierto sentido se olvida de sí mismo en el púlpito. Más que nada, mientras predica, él está pensando en el bien de la iglesia y en la gloria de Dios. Su fe y su amor por Dios y por su pueblo se manifiestan en una convicción sincera y en una humilde valentía por la verdad.

Pero, el predicador pastoral se niega a vanagloriarse en si mismo, de sus dones, de su intelecto o de su personalidad; más bien, su objetivo es amar a la gente y amar a Cristo, no a sí mismo. No tiene pretensiones. Se niega a poner voz de predicador; en cambio, su voz en la predicación es coherente con la forma en que hablaría con la gente corriente en una conversación normal. No finge ser lo que no es. Si está deprimido, no finge estar contento. Si está cansado emocionalmente, no levanta la voz fingiendo. El predicador pastoral no trata de cambiar su personalidad, sino que busca predicar de Cristo sea cual sea la personalidad que el Señor le haya dado.

Su objetivo es pasar a un segundo plano, mientras que solamente Cristo está en primer plano. Él quiere que la gente se vaya diciendo ‘qué gran Salvador’, no ‘qué gran predicador’. La santidad del pastor dentro y fuera del púlpito, junto con una exposición fiel centrada en Cristo, son absolutamente necesarios para pastorear la iglesia que está delante de él.

3. El predicador pastoral confía profundamente en que la eficacia de la predicación depende sólo de la gracia soberana de Dios, no de sus dones personales

El predicador pastoral se da cuenta de que no tiene ningún poder propio para cambiar a la gente. Entiende que es responsable de decir la verdad con convicción, claridad y amor. Pero, él también entiende que el Espíritu debe añadir Su bendición para que la Palabra de Dios tenga algún efecto en la gente. Es decir, él cree que sólo Dios es Dios, y abandona cualquier intento de hacer lo que sólo Dios puede hacer.

Por lo tanto, la meta más alta del predicador pastoral no es cambiar a la gente, sino amar y honrar a Cristo sin importar cómo responda la gente. Esto libera al predicador pastoral de tratar de «enderezar a esas personas» o «ponerlas en línea» de una manera autoritaria. También, lo libera de tratar de jugar con las emociones de la gente a través de súplicas sentimentales baratas, y de tratar de entretener a la gente de manera intelectual para que se vayan impresionados con algo que no sea Jesús.

Para el predicador pastoral, la comprensión de la gracia soberana de Dios hace que aumente se sentido de responsabilidad de oración. La predicación cambiará los corazones y las vidas solamente por medio de la obra del Espíritu Santo; por eso, el predicador pastoral ora diligentemente para que el Espíritu obre en los corazones de la gente. Esta actitud de confianza en la gracia soberana de Dios protege a las ovejas bajo su cuidado del autoritarismo, el intelectualismo y el emocionalismo. No les entrega nada más que a Cristo, que es la esencia del verdadero pastoreo.

4. El predicador pastoral predica a la iglesia local en particular que tiene delante

La predicación fiel nunca está desconectada del pastoreo. Esto es así porque un predicador pastoral no sólo se preocupa por el significado y la teología del texto, sino también por las personas en particular a las que predica. La predicación fiel trae todo el consejo de Dios a las vidas y circunstancias particulares de un pueblo en particular.

Ni un solo sermón o carta del Nuevo Testamento iba dirigido a la Iglesia universal. Más bien, cada sermón y cada carta estaban dirigidos a una audiencia identificable y abordaban las providencias, tentaciones, pecados y pruebas de esas personas. Eso significa que un predicador fiel debe conocer a las personas de su iglesia local, debe convivir entre ellos, estudiar sus almas a la luz de la Palabra de Dios, orar por ellos, identificarse con ellos, regocijarse, llorar y trabajar entre ellos, y debe predicarles de Cristo tal como ellos son.

La predicación pastoral no es posible si el predicador adopta un enfoque de ‘gerente general’ con una posición distante en la iglesia local. Más bien, la predicación pastoral es alimentada y apoyada por relaciones pastorales verdaderas con el pueblo amado de Dios. El predicador debe estar en medio de su gente visitando, aconsejando, celebrando funerales y bodas, y teniendo conversaciones personales. Sólo de esta manera un pastor puede conocer verdaderamente la condición del rebaño y predicar la verdad según la verdadera condición espiritual de ellos.

Si alguien argumenta erróneamente que la predicación fiel es meramente explicar la Biblia con frases memorables, o simplemente mostrar cómo cada texto encaja en el marco teológico más amplio de la Biblia y cómo apunta a Cristo, entonces los pastores de las iglesias locales no necesitan predicar en absoluto. Ellos podrían transmitir sermones de otros predicadores hábiles que sean capaces de exponer cristocéntricamente. Pero, si la predicación fiel implica necesariamente el pastoreo, así como lo enseña la Escritura, entonces toda predicación debe ser pastoral y debe dirigirse con amor hacia personas particulares.

Tom Hicks
Sirve como Pastor Principal de la First Baptist Church of Clinton, LA. Está casado con Joy y tienen cuatro hijos: Sophie, Karlie, Rebekah y David. Recibió sus títulos de MDiv y PhD del Southern Baptist Theological Seminary en Historia de la Iglesia, con énfasis en los bautistas y con especialización en Teología Sistemática. Forma parte de la junta directiva del Covenant Baptist Theological Seminary y es profesor adjunto de teología histórica en el Institute of Reformed Baptist Studies.
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