«Antes de leer esto, me encantaría que pudieras considerar estas palabras:
Hay un equilibrio muy difícil entre nuestros distintivos y la unidad de la Iglesia. Somos llamados a ser fieles a lo que creemos que la Palabra de Dios dice y, al mismo tiempo, somos llamados a amar y buscar el bien de aquellos que son nuestros hermanos en la fe. A veces pareciera que estas dos cosas son mutuamente excluyentes, sin embargo, no somos llamados a escoger por una de ellas, sino a abrazarnos de las dos.
Fui movido a escribir este artículo por causa de nuestra fe bautista. Estoy profundamente convencido de que ser bautista es la posición correcta en lo que respecta al entendimiento bíblico de la doctrina del pacto. No hay vergüenza en eso, ni me arrepiento de decirlo. De hecho, debo sostenerlo y proclamarlo porque creo que eso es lo que la Palabra de Dios enseña cuando la interpretamos de manera consistente dándole prioridad al Nuevo Testamento sobre el Antiguo, i. e., otorgándole la autoridad para decirnos cual es el equilibrio apropiado entre la continuidad y discontinuidad entre los pactos de la promesa.
Desde esta perspectiva y considerando mi llamamiento como pastor, tengo la responsabilidad de ayudar a otros a entender mejor nuestra posición para que los que dudan sean convencidos y los que se están apartando sean traídos de vuelta.
Sin embargo, por el otro lado, reconozco con mucha humildad que la posición paidobautista ha sido sostenida por algunos de los hombres más importantes de la historia de la Iglesia y que mi hermano Alejandro G. Viveros representa a través de su escrito a este grupo de hombres, sus argumentos y sus principios. Siendo así, cometería un grave pecado si escribiera un artículo con el propósito de traer descrédito o polémica sobre el trabajo y ministerio de mi hermano. Aunque no tengo el privilegio de conocerlo personalmente, Alejandro es mi hermano, al igual que todos aquellos que se han abrazado de Cristo Jesús por medio de la fe y el arrepentimiento, y han encontrado en Él la roca de su salvación. Esa realidad me une a él y me obliga a tener que buscar su bien y la prosperidad de su alma.
Por lo tanto, presentamos este artículo con el propósito de defender nuestra fe bautista, pero envuelto con un sentido de respeto y hermandad profunda hacia nuestros hermanos paidobautistas. ¡Que el Señor lo use para afirmar nuestra fe bautista!»
Jorge A. Rodríguez Vega.
5 de mayo de 2021,
Santo Domingo, Ecuador
[vuelto a subir al blog 2024]
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