Recientemente, visité un grupo de personas que estaban interesadas en comenzar una iglesia. Creo que lo que compartí con ellos podría de ser muy útil para aquellos que siguen este blog. Así que, les presento una versión editada de lo que les dije a ellos.
Estoy aquí esta mañana con una pregunta en mente. ¿Aquí entre ustedes hay una iglesia para plantar? … Pero, esta pregunta crea otra pregunta, la cual, si Dios quiere, les ayudaré a responder esta mañana: ¿Qué necesitas para edificar una iglesia? Esta pregunta me ha estado inquietando hasta que la respondí desde las Escrituras. Las respuestas que necesitas son al menos estas cinco:
- Un constructor espiritual
- Un fundamento espiritual
- Unas piedras espirituales
- Un cemento espiritual
- Unos obreros espirituales
I. Un constructor espiritual
Esto queda claro primero en la Escritura y, luego, en la Confesión de fe.
Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican; si el Señor no guarda la ciudad, en vano vela la guardia. (Sal 127:1)
[P]orque esperaba la ciudad que tiene cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. (Heb 11:10)
Yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. (Mat 16:18)
En el ejercicio de esta autoridad que le ha sido confiada, el Señor Jesús, a través del ministerio de Su Palabra y por Su Espíritu, llama a Sí mismo del mundo a aquellos que le han sido dados por Su Padre, para que anden delante de Él en todos los caminos de la obediencia que Él les prescribe en Su Palabra. A los así llamados, les ordena andar juntos en sociedades locales, o iglesias, para su edificación mutua y la debida observancia de la adoración pública que Él demanda de ellos en el mundo. (Segunda Confesión Bautista de Fe de Londres de 1689, cap. 26, párr. 5)
Aplicaciones prácticas importantes:
- La pregunta principal que hay que responder es la siguiente: ¿Está Dios edificando una iglesia aquí?
- Lo principal que hay que hacer es orar para que Dios edifique una iglesia.
- El asunto principal a considerar es agradar a ese Dios, y hacer la obra de Dios a la manera de Dios.
- Los medios principales que se deben usar son los medios designados por Dios: la predicación de la Palabra y el cumplir Sus ordenanzas para la iglesia.
II. Un fundamento espiritual
A. ¿Qué enseña la Escritura?
1. Esta enseña que Cristo es el fundamento de la iglesia. «Pues nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto, el cual es Jesucristo» (1 Corintios 3:11).
2. Enseña que, para tener a Cristo como el fundamento de la iglesia, esta debe tener un fundamento en la enseñanza de los Apóstoles de Cristo.
Yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. (Mateo 16:18)
[E]dificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular. (Efesios 2:20)
El muro de la ciudad tenía doce cimientos, y en ellos estaban los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero. (Apocalipsis 21:14)
¿Por qué la Iglesia debe tener un fundamento apostólico? Los Apóstoles de Cristo son los guardianes y estandartes de la verdadera enseñanza sobre Cristo. «Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de la verdad y el espíritu del error» (1 Juan 4:6).
3. Enseña que una iglesia local debe estar de acuerdo sobre cuál es la enseñanza apostólica.
Una vez más, esto queda claro primero en las Escrituras y luego en la Confesión Bautista de 1689.
¿Andan dos hombres juntos si no se han puesto de acuerdo? (Amos 3:3 LBLA)
¿Pueden dos caminar juntos sin estar de acuerdo adónde van? (Amos 3:3 NTV)
Os ruego, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que todos os pongáis de acuerdo, y que no haya divisiones entre vosotros, sino que estéis enteramente unidos en un mismo sentir y en un mismo parecer. (1 Corintios 1:10)
Todos los que, en todo el mundo, profesan la fe del evangelio y obediencia a Dios por medio de Cristo, conforme al evangelio, que no destruyen su propia profesión mediante algún error que everta el fundamento o conductas contrarias a la santidad, son y pueden ser llamados santos visibles; de los tales deben estar constituidas todas las congregaciones locales. (Segunda Confesión Bautista de Fe de Londres de 1689, cap. 26, párr. 2)
B. ¿Cuál es la aplicación práctica?
La Iglesia ha adoptado credos, confesiones y catecismos a lo largo de su historia para aclarar lo que creen que es el fundamento apostólico. ¿Por qué? Porque los herejes y los falsos maestros han afirmado creer en Cristo en las Escrituras, pero en realidad han negado a Cristo y la verdad de las Escrituras. Por lo tanto, las iglesias locales han adoptado confesiones para asegurarse que están en acuerdo y que todos dicen lo mismo acerca de quién es Cristo y cuál es el evangelio.
La Confesión Bautista de 1689 ha sido una confesión maravillosamente útil del fundamento apostólico de la iglesia alrededor de la cual las iglesias bautistas se han estado uniendo por más de 300 años. ‘Aunque no decimos que esta sea infalible, creemos que es una declaración fiel y completa del fundamento apostólico de la iglesia’. Si otros sienten que hay un mejor fundamento confesional, son bienvenidos a construir iglesias sobre ese fundamento. En cuanto a los ancianos de la GRBC [Grace Reformed Bapist Church] Owensboro, tenemos recursos y tiempo limitados. Sólo estamos comprometidos a plantar iglesias que tomen esta confesión (1689) como su fundamento. Con el fin de tener una base práctica para comenzar el trabajo, recomiendo que el trabajo de plantación de iglesias adopte temporalmente la constitución de la iglesia que le asiste en la plantación. Más tarde podrán adoptar su propia constitución adaptada a su propia situación local.
III. Unas piedras espirituales
Dice 1 Pedro 2:4-9: «Y viniendo a Él como a una piedra viva, desechada por los hombres, pero escogida y preciosa delante de Dios, también vosotros, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. Pues esto se encuentra en la Escritura: He aquí, pongo en Sión una piedra escogida, una preciosa piedra angular, y el que crea en Él no será avergonzado. Este precioso valor es, pues, para vosotros los que creéis; pero para los que no creen, La piedra que desecharon los constructores, esa, en piedra angular se ha convertido, y, piedra de tropiezo y roca de escandalo; pues ellos tropiezan porque son desobedientes a la palabra, y para ello estaban también destinados. Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable».
Para construir una casa o templo se necesitan piedras espirituales o ladrillos espirituales. Como dice más arriba, en el capítulo 26:2 de la Confesión de 1689, la iglesia debe estar compuesta de santos visibles, es decir, piedras espirituales. Una de las primeras tareas en la construcción de una iglesia es determinar que haya realmente piedras espirituales disponibles para construir una iglesia.
IV. Un cemento espiritual
Una vez más, consideremos primero la Escritura y, luego, la Confesión.
«[E]n quien todo el edificio, bien ajustado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor, en quien también vosotros sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu». (Efesios 2:21-22)
Estas piedras espirituales deben estar encementadas juntas en una casa espiritual o iglesia local. Mientras estén dispersas por el patio del solar, no son un templo de Dios o una iglesia de Dios. Deben estar construidas juntas en una sola casa. Este cemento espiritual es, por supuesto, un compromiso espiritual –un compromiso de pacto– con una iglesia local en particular.
«Los miembros de estas iglesias son santos por su llamamiento, y en una forma visible manifiestan y evidencian (en y mediante su profesión de fe y su conducta) su obediencia a ese llamamiento de Cristo; y voluntariamente acuerdan andar juntos, conforme al designio de Cristo, dándose a sí mismos al Señor y mutuamente, por la voluntad de Dios, en profesada sujeción a las ordenanzas del evangelio». (Segunda Confesión Bautista de Fe de Londres de 1689, cap. 26, párr. 6)
Por supuesto, en la situación misionera en sus inicios, cuando una persona se bautizaba no sólo se comprometía con el Señor, sino que inmediatamente se comprometía con la naciente iglesia local que estaba siendo edificada por el apóstol o misionero. Nosotros no nos encontramos en esa misma situación. Hay cientos de iglesias a nuestro alrededor dondequiera que estemos en los Estados Unidos. Debe haber, por parte de los que ya se bautizaron, un acto especial de compromiso entre ellos: un compromiso especial con la iglesia local particular y sus miembros. Esto es lo bíblico. Es una consecuencia del mandato de mantener la unidad unos con otros en 1 Corintios 1:10 y Efesios 4:1-6.
V. Unos obreros espirituales
Considera estas Escrituras:
Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios. (1 Corintios 3:9)
Pero os rogamos hermanos, que reconozcáis a los que con diligencia trabajan entre vosotros, y os dirigen en el Señor y os instruyen. (1 Tesalonicenses 5:12)
No debería sorprenderte que te diga que las casas y los templos no se construyen por sí solos. Se necesitan obreros. En la iglesia los obreros humanos para construir iglesias también son una necesidad práctica. ¿Cómo se podría tener obreros para construir una iglesia local entre ustedes? Hay varias respuestas a esta pregunta dependiendo de la etapa de la plantación de iglesia de la que estemos hablando.
- En la etapa más temprana de la plantación de iglesias, se debe buscar la ayuda de un cuerpo de ancianos [o pastores] existentes de una iglesia local. Esto probablemente pudiera llevarse a cabo con una carta escrita y firmada por los futuros miembros de la iglesia que se va a plantar. Este cuerpo de ancianos puede comenzar el proceso de plantación de la iglesia dirigiendo el culto de adoración, predicando y buscando predicadores de otras iglesias para que les ayuden. Cuando se tome la decisión de formar una iglesia local, ellos pueden entrevistar a los posibles miembros y constituir la nueva iglesia.
- Tal vez, durante la primera etapa, se pueda identificar a uno o varios plantadores de iglesias para que trabajen bajo el cuerpo de ancianos existente con el fin de formar una iglesia.
- Se espera que poco después de la formación de una nueva iglesia, la iglesia debería llamar a sus propios ancianos para que continúen la labor de trabajar entre ellos. Por supuesto, el consentimiento de los miembros de la nueva iglesia es esencial en el llamado de hombres para que sean sus ancianos.








