Breves sermones: Adaptados para la adoración en reuniones sencillas o para el culto familiar (Vol. 2)
Benjamin Beddome
Este libro es la recolección de 20 sermones del pastor bautista del siglo XVIII Benjamin Beddome. En este segundo volumen están 20 sermones llenos de la Palabra de Dios que abarcan diferentes temas desde la oración, la obra del Espíritu Santo, la obra de Cristo en Su Iglesia, la Ley de Dios, las consecuencias del pecado, la búsqueda del Señor, hasta las visiones del futuro, la muerte y la condenación final. En cada sermón veremos ese corazón pastoral propio de alguien que ha bebido del agua del evangelio y que desea guiar a otros a beber también para que no tenga sed jamás. Pronto tendremos totalmente en español una maravillosa colección de 158 sermones en 8 volúmenes.
Conoce más sobre este libro
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¿De qué tratan estos sermones?
Aquí te presentamos un resumen de cada uno de los sermones del pastor Benjamin Beddome, para que puedas conocer la riqueza espiritual y pastoral que ahora puedes tener en español para que medites en la Palabra del Señor predicada:
Sermón 1: La influencia del Espíritu
Pasaje bíblico central: Juan 6:63 («El Espíritu es el que da vida…»).
La obra de dar vida espiritual es una operación soberana del Espíritu Santo, aunque no exclusiva, pues también se atribuye al Padre y al Hijo. El Espíritu actúa según Su voluntad, vivificando tanto a pecadores muertos en sus delitos como a santos aletargados, y lo hace comúnmente empleando medios como la Palabra de Verdad y providencias alarmantes. Esta influencia vivificadora afecta diversas facultades humanas: despierta la atención en la meditación, agudiza el juicio para discernir verdades espirituales, inclina la voluntad hacia el bien y fortalece la memoria. Beddome destaca que la eficacia de las ordenanzas de Dios depende totalmente del Espíritu, lo cual demuestra Su deidad absoluta y la necesidad de orar fervientemente por Su asistencia.
Sermón 2: Razones para orar más
Pasaje bíblico central: Salmo 81:10 («…abre bien tu boca y la llenaré»).
Beddome exhorta a los cristianos a acercarse a Dios con un corazón ensanchado, explicando que «abrir bien la boca» implica calidez, fervor e insistencia interna en lugar de mera elocuencia externa. Este acto supone una esperanza amplia y una confianza plena en la suficiencia de Dios para satisfacer los deseos de los justos. La promesa de Dios de «llenar» la boca significa que Él proporcionará argumentos para la oración y, sobre todo, concederá las bendiciones espirituales necesarias para la santidad. Sin embargo, el autor aclara que las respuestas de Dios pueden ser graduales o demorarse para probar la fe, y que estas no se basan en el mérito humano, sino en la fidelidad inmutable de Dios.
Sermón 3: Aferrarse a Dios
Pasaje bíblico central: Salmo 63:8 («A ti se aferra mi alma…»).
Este sermón presenta la religión verdadera como un asunto del corazón donde el alma busca fervientemente la comunión con Dios como su única satisfacción. Aferrarse a Dios implica un conocimiento previo de Su gloria, deseos ardientes que se comparan con la sed, y un esfuerzo laborioso y perseverante que no se rinde ante las dificultades. David se aferró a Dios impulsado por la angustia del pecado y la persecución de sus enemigos, habiendo comprobado que las criaturas terrenales son cisternas rotas. El autor concluye que esta actitud es fruto de la atracción poderosa de la gracia divina, instando a los oyentes a evaluar a qué se están aferrando en la vida.
Sermón 4: El desierto espiritual
Pasaje bíblico central: Ezequiel 20:35 («…os traeré al desierto de los pueblos, y allí litigaré con vosotros cara a cara»).
Beddome describe el «desierto» como cualquier estado de aflicción, tentación o abandono espiritual al que Dios conduce a Su pueblo para su beneficio. Este proceso se lleva a cabo con mano fuerte para asegurar que el pecador no escape de la disciplina divina, pero el propósito final es siempre sacarlos de allí refinados como el oro. En el desierto, Dios «litiga» con las almas sobre la irracionalidad de sus pecados y la equidad de Sus juicios, haciéndolo de manera poderosa y convincente, pero con ternura. El sermón enseña que estar en el desierto de la convicción es preferible a la seguridad carnal del pecado, y exhorta a recordar el camino por el que el Señor nos ha llevado.
Sermón 5: El Forastero celestial
Pasaje bíblico central: Apocalipsis 3:20 («He aquí, yo estoy a la puerta y llamo…»).
Las palabras de Cristo revelan la enemistad humana, pues los pecadores cierran sus corazones con cerrojos de orgullo e incredulidad, prefiriendo la servidumbre al pecado. Por otro lado, Cristo demuestra una seriedad asombrosa y paciencia infinita al llamar continuamente a través de la ley, la conciencia, las providencias y el Espíritu. Su acto de estar de pie y llamar es voluntario y fruto de una gracia inmerecida, buscando el beneficio eterno del alma. Sin embargo, el autor advierte que esta paciencia no es eterna; Cristo dice «estoy», indicando que llegará un momento en que los llamados cesarán y el rechazo resultará en una destrucción inexcusable.
Sermón 6: El Forastero celestial es recibido
Pasaje bíblico central: Apocalipsis 3:20 («…si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo»).
Este discurso se enfoca en la respuesta positiva al llamado de Cristo, destacando la inmensa gracia de la invitación «si alguno», que abarca incluso a los pecadores más obstinados. Oír la voz de Cristo implica una operación interna del Espíritu que despierta y sana el corazón. Aunque el corazón está naturalmente cerrado, Dios lo abre mediante Su poder omnipotente de una manera que respeta la voluntad humana. La entrada de Cristo supone cercanía, posesión y una morada permanente donde Él purifica el alma. La promesa de «cenar» representa la comunión íntima y el intercambio mutuo de deleites espirituales que culminarán en la felicidad eterna del cielo.
Sermón 7: La oración del cristiano
Pasaje bíblico central: Salmo 109:21 («Mas tú, oh DIOS, Señor, […] hazme [bien]…»).
Beddome analiza esta petición concisa, notando que se dirige a la Divinidad Triuna como fuente de toda salvación. La oración subraya que el cristiano desea que la mano de Dios actúe a su favor incluso a través de aflicciones que cooperan para su bien. La frase «hazme bien» implica pedir que Dios haga lo que el hombre no puede hacer por sí mismo, como perdonar pecados y santificar la naturaleza. El autor enfatiza que estas peticiones deben alinearse con los designios, promesas y la gloria divina, dejando el tiempo y el modo en manos de la sabiduría de Dios. Es una oración adecuada para toda condición, reconociendo que sin ayuda divina, incluso nuestras mejores obras nos perjudicarían.
Sermón 8: Visiones sobre la muerte
Pasaje bíblico central: Apocalipsis 6:7-8 («…Ven y ve. Y miré, y he aquí un caballo [pálido]; y el que estaba sentado sobre él tenía por nombre Muerte, y el Infierno lo seguía…»).
El sermón describe a la muerte como un jinete bajo un sello divino, lo que significa que tiene una misión limitada y controlada por Dios. Se mueve con la rapidez de un caballo, cabalgando sobre todos sin distinción de rango, y su color pálido refleja el aspecto lúgubre de la mortalidad. Para el impío, la muerte es aterradora porque el «infierno» la sigue como castigo inmediato, pero el deber del creyente es «venir y ver» para familiarizarse con su fin. La visión de la cruz de Cristo es el medio principal para ver a la muerte vencida, permitiendo al santo morir considerándolo un privilegio para entrar en la gloria.
Sermón 9: El carácter distintivo de los cristianos
Pasaje bíblico central: Juan 17:16 («Ellos no son del mundo…»).
Beddome ilustra que, aunque los cristianos mantienen conexiones civiles, no están gobernados por el espíritu del mundo. Estar «muertos al mundo» implica que su porción y felicidad no se encuentran en las cosas temporales, sino en Dios. Poseen nuevos temperamentos, hablan un lenguaje puro centrado en lo divino y no se adaptan a las máximas pecaminosas de la sociedad. Al ser extranjeros y peregrinos, no buscan su descanso aquí, sino que anhelan el cielo, siguiendo el ejemplo de Cristo. El sermón concluye que el deber del cristiano es esforzarse por parecerse más a su Maestro y cultivar afecto por sus compañeros de viaje hacia la eternidad.
Sermón 10: Animados a la esperanza
Pasaje bíblico central: Joel 2:14 («¿Quién sabe si volverá y se arrepentirá y dejará bendición tras de él…?»).
El profeta motiva al arrepentimiento basándose en la probabilidad de que Dios retire Su ira y restaure Su favor. Que Dios se «arrepienta» no implica cambio en Su naturaleza, sino en Su conducta hacia los penitentes, dejando bendiciones que deben ser devueltas en gratitud. Esta esperanza no es una seguridad plena, sino una posibilidad que actúa como incentivo para buscar al Señor y evita la desesperación. El autor aplica este principio a la oración ferviente, al arrepentimiento evangélico y a la espera paciente durante las pruebas. Sin embargo, persistir en el mal esperando una misericordia futura es una presunción peligrosa que Dios castigará severamente.
Sermón 11: El discípulo amado
Pasaje bíblico central: Juan 19:25-26 («…Y junto a la cruz de Jesús estaba […] [el] discípulo a quien Él amaba»).
Juan se describe a sí mismo como un «discípulo», lo que implica una disposición humilde para ser enseñado por Cristo sobre la naturaleza del pecado. Aunque Jesús amaba a todos los Suyos, Juan disfrutó de una manifestación peculiar de ese amor, siendo admitido a una intimidad especial. Su presencia «junto a la cruz» demuestra su valor, su adhesión inquebrantable y su deseo de prestar cualquier servicio amistoso a su Señor agonizante. Desde allí, Juan fue testigo del cumplimiento de las profecías y recibió el encargo de cuidar a la madre de Jesús. El sermón insta a los creyentes a contemplar espiritualmente la crucifixión para que esta visión humille el corazón y avive la obediencia.
Sermón 12: El pecador anciano
Pasaje bíblico central: Isaías 65:20 («…y el pecador de cien años será maldito»).
Beddome advierte que, aunque la longevidad es a veces una promesa para los justos, llegar a una edad avanzada en pecado solo agrava la condena. El camino del pecado a menudo acorta la vida mediante la intemperancia, pero si un impío llega a la vejez, la muerte lo alcanzará bajo una maldición aterradora. La maldición de Dios penetra en lo más íntimo y resulta en el destierro eterno de Su presencia. El autor llama al pecador anciano a reflexionar sobre su proximidad a la tumba y al juicio, instándole a buscar refugio en la fe en el Redentor antes de que la ira se derrame. El sermón enfatiza que abusar de la paciencia divina hace que la ira futura sea más feroz.
Sermón 13: Buscar al Señor
Pasaje bíblico central: Mateo 28:5 («…no temáis; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado»).
Buscar a un Salvador crucificado supone sentir una distancia dolorosa de Él y poseer un principio de vida espiritual que impulsa al alma a anhelar Su amor. Este esfuerzo debe ser conforme a las instrucciones de Cristo, renunciando a ídolos y justicia propia, y perseverando en los medios de gracia. El ángel ofrece consuelo porque quienes buscan sinceramente suelen ser asaltados por temores infundados de que no lo están haciendo correctamente o de que no encontrarán respuesta. Beddome asegura que el deseo mismo de buscar a Cristo es una señal real de gracia y que Dios no frustrará esas expectativas. El sermón concluye exhortando a confiar en el poderoso brazo de Dios a pesar de la propia debilidad.
Sermón 14: La esclavitud espiritual
Pasaje bíblico central: Salmo 142:7 («Saca mi alma de la cárcel, para que alabe tu nombre…»).
David clama desde una «cárcel» de aflicción, una situación que se aplica tanto al pecador bajo el poder de Satanás como al cristiano en estado de deserción espiritual. La esclavitud espiritual se manifiesta en la incredulidad que restringe las facultades del alma y en la sensación de que el cuerpo y el mundo son prisiones que limitan la comunión celestial. El propósito de pedir liberación es «alabar su nombre», un tributo que debe ser mental, vocal y práctico. Beddome enfatiza que Dios es plenamente suficiente para poner en libertad a los cautivos y que la respuesta a tales oraciones suele motivar a otros a confiar en el Señor.
Sermón 15: Perdón gratuito
Pasaje bíblico central: Lucas 7:42 («[Y] no teniendo ellos con qué pagar, perdonó generosamente a los dos»).
Todos los hombres son deudores ante la justicia de Dios, incapaces de pagar sus transgresiones infinitas ya sea que deban mucho o poco. El perdón es una bendición primordial que proporciona paz interior y asegura contra la ira futura, siendo una prerrogativa exclusiva de Dios. Para recibir este perdón, el pecador debe ser llevado primero a ver su total insolvencia y renunciar a cualquier intento de salvarse por sus propias obras. El perdón es completamente gratuito por parte de Dios, aunque costó la sangre de Su Hijo para demostrar Su justicia. Este acto de gracia inmerecida debe despertar en el creyente un amor y una gratitud proporcionales a la magnitud de la deuda condonada.
Sermón 16: El uso correcto de la ley
Pasaje bíblico central: 1 Timoteo 1:8 («[L]a ley es buena, si uno la usa legítimamente»).
La ley moral es un reflejo de la santidad divina y es buena en sí misma, pero es abusada si se busca la justificación a través de su cumplimiento o para juzgar a otros sin misericordia. El uso legítimo consiste en emplearla como un espejo para ver nuestra culpabilidad, como un freno para las corrupciones y como un medio para convencernos de que el pecado es extremadamente pecaminoso. Además, sirve como una regla de conducta permanente que dirige al creyente mediante el principio del amor y funciona como criterio para evaluar la sinceridad de la fe. El autor concluye que desatender los preceptos de la ley conduce a la destrucción, mientras que colocar las obras a los pies de Cristo honra al Legislador.
Sermón 17: El peligro de engañarse
Pasaje bíblico central: Gálatas 6:7 («No os dejéis engañar…»).
Ante la naturaleza engañosa del corazón, el autor advierte contra el peligro de albergar falsas esperanzas de salvación. Muchos se engañan al tener ideas livianas del pecado, subestimar la ira de Dios o posponer el arrepentimiento para el lecho de muerte. Otros piensan que están a salvo mientras se exponen a malas compañías o confunden una reforma externa con el verdadero cambio de corazón. El autoengaño es desastroso porque deja al alma en incertidumbre, desalienta el uso de medios espirituales y agrava la miseria futura cuando el juicio desengaña al pecador. Beddome insta a un autoexamen riguroso y a orar para que Dios escudriñe lo más profundo del corazón.
Sermón 18: Las debilidades espirituales
Pasaje bíblico central: Salmo 77:10 («…dije: Esta es mi debilidad…»).
Los hombres de bien poseen debilidades morales que no anulan su gracia, como la tendencia a vivir por sentimientos y el olvido de misericordias pasadas. El salmista se quejaba de la incredulidad que lo llevaba a rechazar el consuelo y a hablar de Dios de manera inapropiada durante sus pruebas. Dios permite estas flaquezas para fomentar la humildad, incentivar la vigilancia y aumentar nuestra compasión hacia otros que tropiezan. Asimismo, estas debilidades nos obligan a acudir frecuentemente a Cristo como nuestro Médico espiritual y hacen que el cielo sea aún más deseable. El autor exhorta a identificar el pecado asediante para confesarlo específicamente y luchar contra él mediante la fe.
Sermón 19: El pecado y el peligro de posponer los asuntos religiosos
Pasaje bíblico central: Hechos 24:25 («Vete por ahora, pero cuando tenga tiempo te mandaré llamar»).
Félix, al ser confrontado por la predicación de Pablo, sintió temor, pero decidió posponer su respuesta espiritual para un momento más «conveniente». El sermón destaca que la mente carnal rechaza las verdades que inquietan la conciencia y que muchos se pierden por retrasar su arrepentimiento. Posponer los asuntos del alma es una insensatez suprema, dado que la vida es incierta y los retrasos solo sirven para endurecer más el corazón y fortalecer los hábitos pecaminosos. El autor advierte que las convicciones reprimidas pueden no volver nunca y que Dios puede abandonar al pecador a sus propios engaños, resultando en una ruina inevitable.
Sermón 20: La justeza del castigo futuro
Pasaje bíblico central: Jeremías 13:21 («¿Qué dirás cuando Él te castigue?»).
Beddome sostiene que el castigo de los impíos es una consecuencia justa y necesaria de sus pecados, ejecutada por un Juez inexorable. En el día del juicio, el pecador no podrá alegar injusticia ni que fue sorprendido sin advertencia, dada la abundancia de llamados de la providencia y la Palabra. Tampoco servirá culpar a los decretos divinos, pues se demostrará que el pecado fue cometido voluntariamente y que el rechazo a Cristo fue una decisión propia del corazón. El sermón concluye afirmando que el pecador enmudecerá ante el Tribunal al reconocer que sus propios caminos lo llevaron a la destrucción, mientras que los redimidos celebrarán la gracia que los libró.
Sobre esta traducción
Quizá una de las descripciones más vívidas del ministerio de predicación de Beddome lo encontramos en El anuario bautista de 1790-18024 [trad. no oficial del título], editado por John Rippon, el conocido pastor que sucedió a John Gill en el ministerio pastoral de la iglesia bautista que se reunía en Carter Lane (que luego se mudaría a New Park Street).
Después de relatar la historia de Beddome, Rippon resalta algunos aspectos importantes de su ministerio como predicador. Permíteme resumir algunas de las cosas que menciona:
En primer lugar, Beddome era un predicador esforzado y proclamó sus sermones con la sensibilidad e intencionalidad de un pastor que quiere alimentar a los miembros de su iglesia:
La labor de este hombre de bien fue incesante y evangélica. Los alimentó con el mejor trigo. Ninguno de sus allegados escribió más sermones, ni los compuso con mayor cuidado; y esto pudo decirse de él hasta las últimas semanas de su vida. En la mayoría de sus discursos era visible la aplicación de un estudiante y la habilidad de un erudito.
En segundo lugar, la extraordinaria capacidad que tenía Beddome para preparar sermones, la cual se fue desarrollando a lo largo de sus más de cincuenta años como pastor:
De hecho, hacer sermones era tanto su fuerte que al final [de su ministerio], cuando el conocimiento había recibido la madurez de los años, y la composición estaba familiarizada por el hábito, era conocido por tener una maravillosa facilidad de actuar en el momento para «esbozar su cuadro» al pie de la escalera del púlpito, «colorearlo» mientras ascendía, y, sin apartar los ojos del «lienzo», en ese mismo instante, darle todo el acabado de un maestro.
En tercer lugar, la centralidad de Cristo en su predicación:
En su predicación colocó a Cristo en la base del cristianismo como su sostén, en la cima como su gloria, y en el centro de este para unir todas sus partes y añadir belleza y vigor al todo.
Después de mencionar otros aspectos, Rippon concluye con estas palabras:
Aunque su voz era baja, su discurso era contundente y exigía atención. Se dirigía al corazón y la conciencia de sus oyentes. Su facultad creativa era extraordinaria y daba una variedad infinita a los cultos públicos. La naturaleza, la providencia y la gracia lo habían formado para la eminencia en la Iglesia de Cristo.
A pesar de que Beddome era reconocido por su ministerio pastoral, fue después de su muerte que su popularidad se extendió; en gran medida, debido a la publicación de sus sermones en varios volúmenes. La obra que tienes en tus manos es la traducción del primer volumen. Si el Señor lo permite, anhelamos que los ocho volúmenes que componen esta serie se publicarán en el transcurso de estos próximos meses.
Sobre el título de la serie
El título original abreviado de esta serie de sermones en inglés es Short Discourses adapted to Village Worship or the Devotion of the Family. El lector entendido notará que la versión que hemos hecho del título en español no traduce literalmente un par de palabras del original. He aquí nuestra justificación: La palabra «Village» se refiere a comunidades campesinas o rurales. Por eso tradujimos la idea que comunica la frase «Village Worship» como «reuniones sencillas», porque la meta es que estos sermones, por su estructura y lenguaje, sean de beneficio para todos, incluyendo a aquellos que podrían catalogar sus propias convocatorias como «reuniones sencillas».
Sobre el contenido y la estructura de cada volumen de esta serie
Deseamos que cada volumen de esta serie tenga su particularidad. Por eso en cada uno encontrarás palabras célebres sobre Beddome dichas por otros, una foto especial relacionada con su vida o ministerio tomada del archivo personal del Dr. Montgomery, junto con una breve descripción y los sermones correspondientes. Quiera el Señor usar una vez más a nuestro amado pastor Beddome entre nuestras iglesias y en nuestros hogares. Que estos sermones sean un refrigerio para el alma y nos recuerden, en medio de toda la complejidad del mundo en el que vivimos, que nuestra fe es sencilla, tan sencilla que los entendidos pueden maravillarse de esta y los indoctos pueden entenderla.
Información adicional
| Título en español | Breves sermones: Adaptados para la adoración en reuniones sencillas o para el culto familiar (Volumen 2) |
|---|---|
| Título en inglés | Twenty Short Discourses, adapted to village worship, or the Devotions of the family. Volume II (1807). |
| Autor | Benjamin Beddome |
| Categoría | Cristianismo. Teología cristiana. |
| ISBN | 978-9942-605-50-4 |
| Núm. de páginas | 256 |
| Contenido | Sobre esta traducción al español Sermón 1: La influencia del Espíritu (Jua 6:63) |
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