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Breves sermones: Adaptados para la adoración en reuniones sencillas o para el culto familiar (Vol. 1)

Benjamin Beddome

Este libro es la recolección de 20 sermones del pastor bautista del siglo XVIII Benjamin Beddome. En estos sermones, que forman el primer volumen, vemos temas como el llamado a examinarse, el ejemplo de un arrepentimiento genuino, la necesidad de la santidad, el aprecio por el glorioso Salvador, la lucha contra el pecado, la vida cristiana a la luz de la esperanza en Cristo y otros temas más; los cuales son explicados por medio de ilustraciones, expresiones, argumentos y aplicaciones pastorales que sin duda serán un deleite leer y atesorar en el corazón. En cada sermón veremos ese corazón pastoral propio de alguien que ha bebido del agua del evangelio y que desea guiar a otros a beber también para que no tenga sed jamás. Pronto tendremos totalmente en español una maravillosa colección de 158 sermones en 8 volúmenes.

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¿De qué tratan estos sermones?

Aquí te presentamos un resumen de cada uno de los sermones del pastor Benjamin Beddome, para que puedas conocer la riqueza espiritual y pastoral que ahora puedes tener en español para que medites en la Palabra del Señor predicada:

Sermón 1: ¡Examínate! [Primera parte]
Pasaje bíblico central: Salmo 139:23 («Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón…»).

Este sermón destaca que el autoexamen es una obligación esencial para el cristiano, quien debe desear que Dios escudriñe las profundidades de su alma para descubrir cualquier falla o hipocresía oculta. Beddome explica que esta súplica es especialmente adecuada para nuevos conversos que dudan de su sinceridad, para aquellos que han caído en pecado y temen una recaída, y para los creyentes íntegros que encuentran consuelo en la omnisciencia divina. La petición implica que el individuo ya ha intentado examinarse a sí mismo, pero reconoce que su propio juicio es ineficaz o insuficiente debido a la propensión humana al autoengaño. El autor advierte que, si Dios no nos examina por la vía de la misericordia ahora, lo hará inexorablemente por la vía de la ira en el juicio final. Finalmente, se insta al lector a despertar de su letargo y rogar al Altísimo que realice una inspección profunda en su traicionero corazón

Sermón 2: ¡Examínate! [Segunda parte]
Pasaje bíblico central: Salmo 139:24 («Y ve si hay en mí camino malo, y guíame en el camino eterno»).

Beddome profundiza en la necesidad de identificar cualquier corrupción oculta o apetito vicioso que esté siendo consentido en secreto. El salmista no pretende ser perfecto, sino que busca evitar que el pecado sea predominante o habitual en su vida. El deseo de ser guiado en el «camino eterno» se refiere a caminar en Cristo, quien es el único camino de aceptación, y en la senda de la santidad y la sana doctrina. Este camino es eterno porque fue establecido desde la eternidad, es recto por naturaleza y conduce a la vida eterna en el Cielo. El sermón concluye señalando que la guía divina es necesaria porque el camino es intrincado y pasa por territorio enemigo, requiriendo una sabiduría superior a la humana

Sermón 3: El deseo por la presencia de Cristo
Pasaje bíblico central: Lucas 24:29 («Mas ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Quédate con nosotros…»).

La presencia de Cristo es presentada como el bien más deseable para los santos, funcionando como prueba de Su amor y garantía de gozo eterno. Su cercanía transmite luz al entendimiento, calidez a los afectos y fortaleza para enfrentar la tentación y la muerte. Beddome enseña que un Salvador que parece alejarse puede ser «obligado» a quedarse mediante el ejercicio de una fe viva, la oración ferviente e importuna, y una conducta que evite todo lo ofensivo para Él. Un verdadero creyente prefiere una mazmorra con Cristo que un palacio sin Su presencia. La falta de deseo por Cristo es una señal alarmante de que nunca se le ha encontrado realmente.

Sermón 4: Respuestas a excusas pecaminosas
Pasaje bíblico central: Lucas 14:18 («Y todos a una comenzaron a excusarse…»).

Este discurso analiza la aversión arraigada del hombre hacia el evangelio, refutando las excusas comunes de quienes rechazan la invitación de Cristo. Algunos alegan falta de necesidad por ignorar su estado de perdición, mientras que otros confían falsamente en una venida pasada o en ocupaciones mundanas que absorben su tiempo. El autor aclara que la supuesta incapacidad de venir a menudo es un manto para la enemistad del corazón, y que la indignidad no es una excusa, sino el motivo más fuerte para entregarse al Salvador. Beddome advierte que las restricciones del cristianismo son para nuestro bien y que posponer la respuesta para el futuro solo endurece el corazón y multiplica las dificultades. El rechazo de Cristo hoy resultará en que Él cierre las puertas del Cielo mañana.

Sermón 5: La penitente
Pasaje bíblico central: Lucas 7:38 («Y estando [de pie] detrás de él a sus pies, llorando…»).

A través de la mujer que ungió a Jesús, el autor ilustra cómo los mayores pecadores pueden convertirse en trofeos de la misericordia divina. Su conducta revela una profunda humildad, una santa vergüenza y un dolor sincero por sus transgresiones pasadas. Sus lágrimas, lejos de ser hipócritas, brotaron de una mente santificada y fueron valoradas por el Señor como su principal ornamento. El acto de besar los pies y ungirlos con perfume demuestra un amor ardiente y un desprecio total por las opiniones del mundo y las riquezas materiales. Beddome concluye que el arrepentimiento evangélico, aunque no es la causa de la salvación, es un acompañante indispensable de la fe en la sangre de Cristo.

Sermón 6: El poder de la conciencia
Pasaje bíblico central: Romanos 2:15 («… su conciencia dando testimonio…»).

La conciencia es descrita como un testigo poderoso e interno que Dios ha colocado en el alma para acusar o defender al hombre. Es un testigo inteligente que conoce nuestras motivaciones más secretas y actúa con la autoridad del Tribunal de Dios. Aunque puede ser acallada temporalmente por el vicio, la conciencia es un testigo fiel que no puede ser sobornado y que hablará con voz de trueno en el día del juicio. Para el impío, es un tormento eterno («el gusano que nunca muere»), pero para el creyente, es un testigo consolador que da paz y fortaleza ante la muerte. Beddome exhorta a mantener la conciencia sensible y purificada por la sangre de Cristo para disfrutar de Su aprobación.

Sermón 7: La compasión de Cristo
Pasaje bíblico central: Isaías 42:3 («No quebrará la caña cascada, ni apagará el pabilo mortecino…»).

Esta profecía resalta la ternura del Mesías hacia los cristianos débiles y afligidos que se sienten indignos y desanimados. Beddome compara al creyente humilde con una caña frágil o un pabilo casi extinguido para mostrar que, aunque su gracia sea mínima, Cristo la preservará y fortalecerá. Jesús protege a Su pueblo de las agresiones de Satanás y de las censuras de otros hombres, actuando como un Buen Pastor que venda a la perniquebrada. La compasión divina es un estímulo para que las almas tímidas confíen en la fidelidad de Dios y no se contenten con una gracia débil, sino que busquen abundancia de vida. El autor insta a los ministros a imitar este ejemplo siendo gentiles con los que flaquean.

Sermón 8: Necesidad de santidad
Pasaje bíblico central: Jeremías 13:27 («¡Ay de ti, Jerusal[én]! ¿No serás al cabo limpia? ¿[H]asta cuándo todavía?»).

Ser limpio de la inmundicia del pecado es un asunto de vital importancia que solo Dios puede realizar mediante el Espíritu Santo. Beddome explica que la santificación es el deseo ferviente de Dios para Su pueblo, pero el gran obstáculo es la falta de voluntad humana. Muchos desean ser librados del castigo del pecado, pero no de su poder, o buscan una limpieza exterior mientras descuidan la pureza del hombre interior. El autor advierte contra la insensatez de posponer la santidad para el futuro, pues cada retraso fortalece el hábito pecaminoso y acerca al alma a la impenitencia definitiva. Sin santidad nadie verá al Señor, por lo que el pecador debe acudir hoy a la fuente abierta en el costado de Cristo.

Sermón 9: La pregunta crucial
Pasaje bíblico central: Juan 9:35 («¿Crees tú en el Hijo del Hombre?»).

Esta es la pregunta más importante que un individuo puede hacerse, ya que de ella depende su estado eterno ante Dios. Beddome advierte sobre el peligro de dar por sentada la fe sin pruebas suficientes, señalando que la verdadera fe va acompañada de una profunda convicción de pecado y la renuncia a toda confianza carnal. El creyente genuino ama la santidad y encuentra que Cristo es precioso por encima de cualquier otro objeto terrenal. La fe no es un acto único del pasado, sino una vivencia diaria de dependencia en el Redentor que produce una paz que sobrepasa el entendimiento. Quien no cree ya ha sido condenado, por lo cual es urgente responder a esta interrogante con sinceridad ante la propia conciencia.

Sermón 10: Esperando en Dios
Pasaje bíblico central: Habacuc 2:3 («Aunque tarde, espérala»).

El autor explica que las bendiciones y liberaciones divinas están predeterminadas para un tiempo señalado que a menudo difiere de nuestras expectativas impacientes. Esperar en Dios implica una firme persuasión de la realidad de Sus promesas, una profunda humildad y un deseo ferviente y continuo. La paciencia cristiana es esencial, reconociendo que Dios es Soberano y que Sus demoras no son negaciones, sino medios para probar la fe. Beddome argumenta que esperar es razonable porque no somos más que siervos inútiles y lo que Dios ofrece es infinitamente valioso. El resultado de una espera sumisa es una mayor dulzura al recibir la bendición, lo que glorifica a Dios y beneficia al alma.

Sermón 11: La queja del cristiano
Pasaje bíblico central: Salmo 142:4 («… no hay quien cuide de mi alma»).

Esta queja refleja el sentimiento de abandono que el creyente experimenta en tiempos de aflicción, cuando los amigos terrenales se alejan. Beddome señala que pocos se preocupan genuinamente por las almas de los demás, incluyendo a autoridades, ministros y padres que descuidan sus deberes espirituales. El pueblo de Dios siente esta falta de cuidado cuando no tiene consejeros que los instruyan, reprensores que los corrijan o amigos que oren por ellos. Sin embargo, el autor recuerda que es una misericordia inmensa que Dios sí cuide del alma, habiéndola redimido con sangre y preservándola mediante Su Espíritu. El cristiano debe velar por su propia alma y evitar que el activismo externo le haga descuidar su comunión personal con el Señor.

Sermón 12: El hombre cojo
Pasaje bíblico central: Hechos 3:8 («… y de un salto se puso en pie y andaba…»).

La condición del cojo de nacimiento representa al hombre en su estado no regenerado, incapaz de dar un solo paso hacia el Cielo. Su sanidad fue asombrosa por ser inesperada, instantánea, fácil para la Omnipotencia y real en sus efectos permanentes. El resultado de la gracia en el alma es un esfuerzo gozoso y una presteza para caminar en los caminos del Señor. El hombre sanado buscó la casa de Dios y la compañía de aquellos que fueron instrumentos de su bendición, dedicándose a la alabanza inmediata. Beddome utiliza este milagro para animar a los pecadores viejos, asegurando que Aquel que sanó enfermedades crónicas puede salvar a quienes han persistido en el mal durante décadas.

Sermón 13: Motivos para ser útiles
Pasaje bíblico central: Marcos 14:8 («Ella ha hecho lo que ha podido…»).

Beddome enseña que los cristianos deben esforzarse al máximo en el servicio a Cristo, utilizando sus capacidades naturales, ventajas externas y dones espirituales según la oportunidad presente. La motivación principal es que Cristo hizo todo lo necesario por nuestra salvación, no considerando excesivo ningún sacrificio. El autor destaca que Satanás y los impíos son infatigables en su maldad, lo que debería avergonzar e impulsar la diligencia de los santos. Aunque nuestros mejores servicios sean imperfectos y merezcan el título de siervos inútiles, son aceptados por Dios cuando nacen de un corazón sincero. Finalmente, advierte que hacer lo que podemos no es el fundamento de nuestra justificación, la cual depende enteramente de la obra de Cristo.

Sermón 14: La última Pascua
Pasaje bíblico central: Lucas 22:11-12 («…“¿Dónde está la habitación, en la cual pueda comer la Pascua con mis discípulos?”…»).

Cristo deseó intensamente esta Pascua porque con ella ponía fin a las sombras de la ley y se preparaba para satisfacer la justicia divina con Su sacrificio voluntario. La habitación «dispuesta» para la cena es emblemática del corazón renovado, el cual es purificado de ídolos y adornado con las gracias del Espíritu para ser morada del Rey. Beddome explica que la Iglesia es un «aposento alto» más cercano al Cielo, donde hay provisión abundante para todos los que son admitidos. Tener la compañía de Cristo en las ordenanzas es el mayor privilegio, mientras que un corazón dividido o hipócrita es una morada inapropiada para el Salvador. El autor exhorta a los oyentes a purificar sus corazones para que el Señor pueda celebrar Su Pascua en ellos.

Sermón 15: La confesión de Pedro
Pasaje bíblico central: Lucas 5:8 («… ¡Apártate de mí, Señor, pues soy hombre pecador!»).

La confesión de Pedro revela una profunda humillación y un santo temor ante la majestad y santidad de Cristo. Al reconocerse como «hombre pecador», Pedro admite tanto su impureza natural como sus transgresiones habituales, viéndose indigno de la presencia divina. Beddome señala que los pensamientos de adoración a Dios siempre producen pensamientos de humillación sobre nosotros mismos. No obstante, la petición de que el Señor se apartara fue una muestra de temor servil e ignorancia, pues cuanto más pecador es un hombre, más necesidad tiene de permanecer junto al Salvador. El sermón concluye advirtiendo que rechazar las bendiciones del evangelio por considerarse indigno no es verdadera humildad, sino infidelidad.

Sermón 16: Desenmascaramiento de la hipocresía
Pasaje bíblico central: Mateo 2:8 («… buscad con diligencia al Niño; y cuando [le] encontréis, avisadme para que yo también vaya y le adore»).

Herodes utilizó un lenguaje piadoso para encubrir intenciones asesinas, demostrando que la religión se usa frecuentemente como un disfraz para la maldad. Beddome enumera cómo la apariencia de piedad ha servido para justificar la crueldad, la ambición, la codicia y la opresión a lo largo de la historia. Sin embargo, la exhortación de buscar a Cristo con diligencia sigue siendo válida para todos, pues Él promete ser hallado por quienes lo buscan sinceramente. Los que encuentran a Cristo hallan la «Perla de gran precio» y deben recomendarlo a otros en lugar de traicionarlo como hizo Judas. El autor concluye que la hipocresía es más odiosa para Dios que la iniquidad manifiesta y que el beneficio temporal de tal engaño será una pérdida eterna.

Sermón 17: Reconciliación con Dios
Pasaje bíblico central: 2 Corintios 5:20 («… en nombre de Cristo os rogamos: ¡Reconciliaos con Dios!»).

Los ministros actúan como embajadores de Cristo para llevar adelante la obra de la reconciliación, reconociendo la enemistad mortal que el corazón natural tiene contra Dios. Esta reconciliación fue fundamentada en la sangre de Cristo y es efectuada en el tiempo por la influencia del Espíritu Santo que subyuga la voluntad. Incluso los ya reconciliados necesitan conformarse más a la soberanía, las providencias y las leyes de Dios. Beddome advierte que si la reconciliación no ocurre en este mundo, la justicia divina castigará severamente la enemistad en el próximo. El tema resalta la depravación humana y la inmensa deuda que tenemos con el Redentor, quien es nuestra única paz.

Sermón 18: El amor a uno mismo
Pasaje bíblico central: 2 Timoteo 3:2 («… los hombres serán amadores de sí mismos»).

Aunque existe un amor propio loable y necesario para la preservación, el sermón condena el amor propio criminal que busca la autoexaltación y la autoindulgencia. Este principio nocivo lleva a muchos a desear a Cristo solo por Sus beneficios pero no por Su gobierno, y a amar a Dios únicamente porque esperan recibir Su favor. El autor señala que incluso las oraciones y actos de mortificación pueden estar corrompidos por el egoísmo, buscando el crédito personal en lugar de la gloria de Dios. El amor propio es la raíz de la hipocresía, el orgullo y la falta de caridad hacia el prójimo. El cristiano debe luchar contra este «anti-Cristo» interno y buscar que todos sus afectos se centren en la voluntad del Señor.

Sermón 19: Convicciones espirituales
Pasaje bíblico central: Juan 8:9 («… y redargüidos por [su] conciencia…»).

Beddome distingue entre las convicciones naturales de la conciencia y aquellas producidas por el Espíritu Santo. Las convicciones naturales suelen ser efímeras y se centran solo en el temor al castigo, mientras que las espirituales producen un aborrecimiento real del pecado y un dolor piadoso. El Espíritu revela no solo los actos pecaminosos, sino también la fuente de corrupción en el corazón, incluyendo pecados espirituales como la incredulidad. Las convicciones genuinas llevan al pecador a valorar un ministerio que escudriña su alma y a no buscar un consuelo falso antes de ser verdaderamente humillado. El sermón concluye instando a un autoexamen fiel, recordando que el autoengaño en este punto termina en la autodestrucción.

Sermón 20: La excelencia de la ley
Pasaje bíblico central: Salmo 119:66 («… creo en tus mandamientos»).

La fe en los mandamientos de Dios implica estar persuadidos de su origen divino, su perfección absoluta y su obligación perpetua. Beddome enseña que el evangelio no anula la ley moral, sino que la establece como regla de vida para el creyente. La creencia real en la ley produce un temor santo ante su severidad y convence al hombre de su total incapacidad de salvarse por sus propias obras. Los que aman a Dios deben amar Su ley, buscándola como guía para una obediencia aceptable y asistida por un poder superior. Ignorar o burlarse de los preceptos divinos es una señal de impiedad, mientras que la fe que crece es el camino hacia la santificación progresiva.

 

Sobre esta traducción

Quizá una de las descripciones más vívidas del ministerio de predicación de Beddome lo encontramos en El anuario bautista de 1790-18024 [trad. no oficial del título], editado por John Rippon, el conocido pastor que sucedió a John Gill en el ministerio pastoral de la iglesia bautista que se reunía en Carter Lane (que luego se mudaría a New Park Street).

Después de relatar la historia de Beddome, Rippon resalta algunos aspectos importantes de su ministerio como predicador. Permíteme resumir algunas de las cosas que menciona:

En primer lugar, Beddome era un predicador esforzado y proclamó sus sermones con la sensibilidad e intencionalidad de un pastor que quiere alimentar a los miembros de su iglesia:

La labor de este hombre de bien fue incesante y evangélica. Los alimentó con el mejor trigo. Ninguno de sus allegados escribió más sermones, ni los compuso con mayor cuidado; y esto pudo decirse de él hasta las últimas semanas de su vida. En la mayoría de sus discursos era visible la aplicación de un estudiante y la habilidad de un erudito.

En segundo lugar, la extraordinaria capacidad que tenía Beddome para preparar sermones, la cual se fue desarrollando a lo largo de sus más de cincuenta años como pastor:

De hecho, hacer sermones era tanto su fuerte que al final [de su ministerio], cuando el conocimiento había recibido la madurez de los años, y la composición estaba familiarizada por el hábito, era conocido por tener una maravillosa facilidad de actuar en el momento para «esbozar su cuadro» al pie de la escalera del púlpito, «colorearlo» mientras ascendía, y, sin apartar los ojos del «lienzo», en ese mismo instante, darle todo el acabado de un maestro.

En tercer lugar, la centralidad de Cristo en su predicación:

En su predicación colocó a Cristo en la base del cristianismo como su sostén, en la cima como su gloria, y en el centro de este para unir todas sus partes y añadir belleza y vigor al todo.

Después de mencionar otros aspectos, Rippon concluye con estas palabras:

Aunque su voz era baja, su discurso era contundente y exigía atención. Se dirigía al corazón y la conciencia de sus oyentes. Su facultad creativa era extraordinaria y daba una variedad infinita a los cultos públicos. La naturaleza, la providencia y la gracia lo habían formado para la eminencia en la Iglesia de Cristo.

A pesar de que Beddome era reconocido por su ministerio pastoral, fue después de su muerte que su popularidad se extendió; en gran medida, debido a la publicación de sus sermones en varios volúmenes. La obra que tienes en tus manos es la traducción del primer volumen. Si el Señor lo permite, anhelamos que los ocho volúmenes que componen esta serie se publicarán en el transcurso de estos próximos meses.

Sobre el título de la serie

El título original abreviado de esta serie de sermones en inglés es Short Discourses adapted to Village Worship or the Devotion of the Family. El lector entendido notará que la versión que hemos hecho del título en español no traduce literalmente un par de palabras del original. He aquí nuestra justificación: La palabra «Village» se refiere a comunidades campesinas o rurales. Por eso tradujimos la idea que comunica la frase «Village Worship» como «reuniones sencillas», porque la meta es que estos sermones, por su estructura y lenguaje, sean de beneficio para todos, incluyendo a aquellos que podrían catalogar sus propias convocatorias como «reuniones sencillas».

Sobre el contenido y la estructura de cada volumen de esta serie

Deseamos que cada volumen de esta serie tenga su particularidad. Por eso en cada uno encontrarás palabras célebres sobre Beddome dichas por otros, una foto especial relacionada con su vida o ministerio tomada del archivo personal del Dr. Montgomery, junto con una breve descripción y los sermones correspondientes. Quiera el Señor usar una vez más a nuestro amado pastor Beddome entre nuestras iglesias y en nuestros hogares. Que estos sermones sean un refrigerio para el alma y nos recuerden, en medio de toda la complejidad del mundo en el que vivimos, que nuestra fe es sencilla, tan sencilla que los entendidos pueden maravillarse de esta y los indoctos pueden entenderla.

Información adicional

Título en español

Breves sermones: Adaptados para la adoración en reuniones sencillas o para el culto familiar (Volumen 1)

Título en inglés

Twenty Short Discourses, adapted to village worship, or the Devotions of the family. Volume I. Second edition (1807).

Autor

Benjamin Beddome

Categoría

Cristianismo. Teología cristiana.

ISBN

978-9942-605-40-5

Núm. de páginas

218

Contenido

Sobre esta traducción al español
Prólogo del Supervisor Editorial

Sermón 1: ¡Examínate! [Primera parte]
Sermón 2: ¡Examínate! [Segunda parte]
Sermón 3: El deseo por la presencia de Cristo
Sermón 4: Respuestas a excusas pecaminosas
Sermón 5: La penitente
Sermón 6: El poder de la conciencia
Sermón 7: La compasión de Cristo
Sermón 8: Necesidad de santidad
Sermón 9: La pregunta crucial
Sermón 10: Esperando en Dios
Sermón 11: La queja del cristiano
Sermón 12: El hombre cojo
Sermón 13: Motivos para ser útiles
Sermón 14: La última Pascua
Sermón 15: La confesión de Pedro
Sermón 16: Desenmascaramiento de la hipocresía
Sermón 17: Reconciliación con Dios
Sermón 18: El amor a uno mismo
Sermón 19: Convicciones espirituales
Sermón 20: La excelencia de la ley

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