...

John Gill sobre la Trinidad y la Filiación Eterna del Hijo

Hacia el final de su vida, cuando el Dr. [John] Gill había observado de cerca la controversia sobre la Trinidad y se había mantenido en su defensa por largo tiempo, parece que puso sus últimas energías en una obra que debió haberle costado inmensos esfuerzos. Está publicada en la edición póstuma de sus sermones y tratados, vol. ii. p. 534 [de esta edición en inglés], y se titula [trad. no oficial] Disertación sobre la filiación eterna de Cristo(1).

Consideraba que Su filiación era esencial para la defensa de la Trinidad, por tanto, parece resuelto hasta el último momento a darle el apoyo que su importancia exige. Ahora bien, como estas dos doctrinas, que él consideraba inseparablemente unidas, ocupan un lugar tan conspicuo en el sistema evangélico y son tan visibles en todos los escritos de nuestro ortodoxo teólogo, y en las obras de otros de la mayor trascendencia, intentaremos recopilar sus ideas al respecto en los límites más estrechos posibles.

Consideraba que la doctrina de la TRINIDAD DE PERSONAS EN LA UNIDAD DE LA ESENCIA DIVINA, o de tres Personas divinas distintas en un solo Dios, era tan verdaderamente el artículo fundamental de la religión revelada, como la unidad de Dios es el fundamento de lo que se llama religión natural. Al definirla y defenderla se opuso decididamente a las muchas representaciones y comparaciones extrañas que se han introducido en este tema, algunas en gran perjuicio de este. Pero ciertamente tenía ideas precisas sobre este sublime misterio; y, a medida que avanzaba en su análisis de la doctrina de las tres Personas en la unidad de la esencia divina, definía sus términos.

La esencia de Dios significa

que Dios es aquello que Él es: «YO SOY EL QUE SOY». Y si Dios es, entonces tiene una esencia. Una esencia es aquello por lo cual una persona o cosa es lo que es. Y en vista de que Dios es, esencia, o Su ser [es] aquello que Él es, se puede predicar de Él verdaderamente.

Por la unidad de la esencia divina, él entiende que no hay más que un solo Dios, o que la esencia de Dios es una sola y no está dividida. Pero luego observa que la unidad de Dios no debe entenderse en el sentido arriano de que hay un solo Dios supremo y dos subordinados o inferiores, lo que se asemeja a la noción de los paganos más sabios, quienes se hacían más de un dios. Tampoco debe entenderse en el sentido sabeliano, que Dios es una sola Persona, pues, aunque hay un solo Dios, hay tres Personas en la Deidad. Tampoco debe admitirse en un sentido triteísta, como si hubiera tres esencias o Seres numéricamente distintos de los que se dice que son uno solo debido a la unicidad de su naturaleza. Esto es afirmar tres Dioses, no uno solo.

Los trinitarios sostienen que no hay más que una sola esencia divina, indivisa y común al Padre, al Hijo y al Espíritu; y en este sentido no hay más que un solo Dios, aunque hay diferentes modos de subsistir(2) en dicha esencia, que se llaman Personas:

Todos los que profesan el cristianismo son unitarios en cierto sentido, pero no en el mismo sentido. Algunos son unitarios en oposición a una Trinidad de Personas en un solo Dios. Otros son unitarios en perfecta consonancia con esa doctrina.

Los de la primera clase están en muy mala compañía, porque un deísta, que rechaza la revelación divina en general, es un unitario; un judío que rechaza los escritos del Nuevo Testamento y a Jesús de Nazaret como el Mesías es un unitario; un mahometano es un unitario que cree en un solo Dios y en Su profeta Mahoma; un sabeliano es un unitario que niega la distinción de Personas en la Deidad; un sociniano es un unitario que afirma que Cristo no existía antes de nacer de la virgen y no era Dios por naturaleza sino por oficio; puede decirse que un arriano es, en cierto sentido, un unitario, porque sostiene un solo Dios supremo, aunque más bien puede considerarse un triteísta, ya que junto con el único Dios supremo, sostiene dos subordinados. Solo son unitarios en un sentido verdadero y sano los que sostienen una Trinidad de Personas distintas en un solo Dios, quien no es más que uno solo en Su esencia.

Pero, aunque Dios es uno solo en Su esencia, es tres en Su personalidad, es decir, hay tres Personas en la unidad de la esencia de Jehová. Esto es lo que él entiende por Trinidad.

El Dr. Gill distingue entre personalidad y persona: «Personalidad es el modo de subsistir, estrictamente hablando; una Persona, además de eso, designa e implica la naturaleza o substancia en y con la cual subsiste».

Una Persona

…es un individuo que subsiste y vive por sí mismo, dotado de voluntad y entendimiento, que no es sustentado por otro ni forma parte de otro. Tal es el Padre, por tanto, {es} una Persona; tal es el Hijo, por tanto, {es} una Persona; tal es el Espíritu Santo, por tanto, {es} una Persona.

El gran e impronunciable(3) Nombre de JEHOVÁ está siempre en número singular porque expresa Su esencia, que no es más que una sola; pero el primer nombre de Dios que encontramos en la Escritura, y que figura en el primer versículo de esta, es plural: «En el principio creó Dios [Elohim] los cielos y la tierra» (Gén. 1:1); por lo tanto, debe designar más de uno, pero no precisamente dos, o dos solamente, porque entonces la palabra habría estado en número dual, sin embargo, es plural y —como los judíos mismos dicen— no puede designar menos de tres.

Las palabras pueden ponerse en forma distributiva, en perfecto acuerdo con el modismo de la lengua hebrea y leerse así: «En el principio creó cada una de las Personas divinas los cielos y la tierra».

Otro Nombre plural de Dios es ADONÍM: «si yo soy señor [Adoním], ¿dónde está mi temor? (Mal. 1:6). Aquí Dios habla de Sí mismo. Y de Cristo se usa Adonai en Salmos 110:1: «Dice el SEÑOR a mi Señor…».

Y así también al Espíritu Santo (comp. Isa. 6:8 con Hch. 28:25). Y, omitiendo otros muchos modos plurales de expresión, es muy notable que se emplean incluso cuando la unidad de Dios parece ser la idea principal del pasaje. Así se habla del Dios único en plural en Deuteronomio 6:4 («Escucha, oh Israel, el SEÑOR nuestro Dios, el SEÑOR uno es»), y parece evidente que se refiere a la Trinidad, y que «estos tres son uno» {1 Jua. 5:7 [RVR60]}.

No es que esto sea peculiar del Padre, porque Cristo, el Hijo de Dios, es Jehová, y a menudo se le llama así, y también lo es el Espíritu Santo, y los tres están manifiestamente incluidos en «Elohenu», una palabra en número plural que puede traducirse nuestros Dioses, como la vierte el Dr. Watts, o más bien puede interpretarse como nuestras Personas divinas, y entonces el texto quedaría así: «Escucha, oh Israel, JEHOVÁ, nuestras Personas divinas, es un solo JEHOVÁ». Los escritores cristianos no son los únicos que lo interpretan así; también incluso los antiguos judíos lo entendían de esta manera.

Esta es la doctrina del Antiguo Testamento, de la que hay innumerables pruebas también en el Nuevo; es decir, que las tres Personas divinas son uno solo… un solo Dios. Si se dijera que estas tres Personas son una sola Persona, sería una contradicción absoluta; pero no es contradicción afirmar que las tres Personas que subsisten en la esencia de Jehová, que es una sola esencia, son un solo Dios. Antes bien, quienes afirman lo primero son justamente acusables de contradecirse, aquellos que, cuando Cristo dice: «Yo y el Padre somos uno» {Jua. 10:30}, interpretan que quiere decir una sola Persona,

…lo cual es tan absurdo como decir: —Yo y yo mismo somos uno o —Yo que soy uno y mi padre que es otro no somos más que “una sola” persona. Esto es una contradicción rotunda o un profundo disparate. Cuán opuesta a semejante idea es Juan 14:16: «Yo rogaré al Padre, y Él os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre».

Aquí está Dios, el Padre de Cristo, a quien se ora, quien es una Persona; aquí está el Hijo orando a Él, una segunda Persona; y luego hay otro Consolador por quien se ora, el Espíritu de Verdad, distinto del Padre y del Hijo, y es una tercera Persona. Si la distinción entre Ellos no es personal, sino meramente nominal, el sentido de las palabras debe ser este: Yo rogaré a Mí mismo, y Yo mismo os daré a Mí mismo, para que ÉL, que no es otro, sino que soy Yo mismo, esté con vosotros para siempre.

Pero los que, oponiéndose al Antiguo y al Nuevo Testamento, sostienen «que el Padre, el Hijo y el Espíritu no son más que una sola Persona con estos nombres diferentes» son de la opinión de Sabelio, quien vivió en el siglo III,

…los cimientos de cuya herejía fueron puestos por Simón el Mago. Él inventó primero la noción de una sola Persona en la Deidad, de la que luego se imbuyó Sabelio. A lo que añadió esta blasfemia: Que él era esa Persona. Antes de profesarse cristiano, dio a entender que era alguien grande. Después dijo que él mismo era el único Dios bajo diferentes nombres, el Padre en Samaria, el Hijo en Judea, y el Espíritu Santo en el resto de las naciones del mundo.

Pero otras personas erradas están casi aliadas(4) de una u otra forma a estos antiguos heresiarcas, quienes negaban la personalidad divina; y, en efecto, Persona, tal como se aplica al Dios Tri-uno, es el término que —como dice Calvino— ha hecho ladrar a los herejes en general.

El Dr. Gill defendió universalmente la doctrina de la Trinidad, o una triple personalidad en Dios; pero comprendió que su fundamento mismo es la «filiación» propiamente dicha o «filiación de Cristo», doctrina a la que se refiere por completo el último tratado mencionado, sin cuya admisión, él está seguro que una Trinidad de Personas en Dios no puede defenderse. Así escribe:

Es fácil observar que la distinción de Personas en la Deidad depende de la generación del Hijo {por parte del Padre}. Elimina lo que destruiría la relación entre la primera y la segunda Persona, y la distinción desaparece. Y es evidente que esta distinción es natural, o por necesidad de la naturaleza, porque si hubiera sido solo arbitraria, o por elección y voluntad, podría no haber sido en absoluto, o haber sido de otra manera, y entonces el que es llamado el Padre podría haber sido llamado el Hijo, y el que es llamado el Hijo podría haber sido llamado el Padre. Esto ha puesto en tal aprieto a los que tienen una opinión contraria, que los obliga a reconocer que podría haber sucedido así, si hubiera sido conforme a la voluntad de Dios.

Es decir, si entendemos lo que ellos quieren decir con esto último, que el Ser divino, quien es necesariamente lo que es, nunca podría haber existido como existe, y que si no hubiera existido así, Dios nunca habría sido conocido como Padre, Hijo y Espíritu, solo como Dios. Esta parece ser una conclusión legítima de sus persuasiones, ya sea que la perciban y admitan o no.

Entonces, cuando pasa a la pregunta de si Cristo era el Hijo de Dios antes de que el tiempo existiera o Su Hijo eterno, el Dr. Gill tiene ideas determinadas, como también las tiene sobre cualquier otra parte de este sublime misterio. Concibe que el Padre y el Hijo son de la misma naturaleza, y que Cristo es Hijo de Dios por naturaleza, no Hijo de Dios por mediación. El Mediador es Dios y es el Hijo de Dios, pero aunque Su mediación lo muestra como el amigo de Dios, no hay nada en Su mediación que pueda convertirlo en Su Hijo. Era el Hijo de Dios antes de Su encarnación y antes del universo, como se lo representa frecuentemente en las Escrituras.

Por tanto, si Dios el Padre era el Padre eterno, como verdaderamente lo era, entonces el Hijo era el Hijo eterno. Uno no antecede al Otro, sino que ambos existen eternamente a la vez, y con el Espíritu Santo. Al hablar de Cristo como el unigénito Hijo de Dios, o generado Hijo de Dios, que significa lo mismo, dice:

…la naturaleza divina del Hijo no es engendrada; la esencia divina ni engendra ni es engendrada; es una Persona divina en esa esencia la que es engendrada; y aunque hay más de una Persona, aun así, no hay más de una sola esencia.

Así dice también en otra sección:

No puedo ver ninguna razón para objetar el uso de la frase generación eterna cuando se aplica a la filiación de Cristo, ya que se dice que una sola Persona divina engendra (Sal. 2:7) y, por tanto, debe ser un Padre; se dice además que otra Persona divina es engendrada (Jua. 1:14, 18; y otros pasajes) y, por tanto, debe ser un Hijo. Y si [es] un Hijo engendrado, como a menudo se dice que es, entonces debe ser un Hijo por generación.

Porque es un verdadero analfabeto el que no sabe que engendrar y generar son lo mismo; por lo tanto, si se usa el término generación para referirse al Padre en la naturaleza divina, entonces también debe usarse para referirse al Hijo en la naturaleza divina; y como no hay nada en la naturaleza divina que no sea eterno, entonces debe ser una generación eterna, una frase que no es contradictoria, como tampoco lo es una Trinidad en Unidad, o una Trinidad de Personas en un solo Dios.

La oposición a esta doctrina no es nada nuevo. Es solo un resurgimiento de la

…rancia objeción de los arrianos de antaño. Arrio [en el siglo IV] fue el primero que fingió reconocer la Trinidad y en efecto y con palabras expresas se opuso rotundamente a la filiación eterna de Cristo por generación.

Y, al ser [Cristo] un hombre, o un hombre en parte, [Arrio] debió discernir que, si Cristo era verdadera y propiamente el Hijo del Padre, debía ser de la misma naturaleza; y, si [Cristo era] de la misma naturaleza [del Padre], entonces [Cristo era] igual en poder y gloria, como lo expresa la Asamblea de teólogos [de Westminster].(5)

Ciertamente dicho folleto acerca de la filiación eterna de Cristo,(6) muestra aún más quiénes han sido los opositores de esta doctrina, de hecho, desde el principio hasta el final; y, por otro lado, por quiénes ha sido defendida desde los primeros tiempos hasta el presente. Pero, hacia el final de la obra, el Dr. Gill afirma lo que tal vez no es conocido generalmente, y que puede ser mencionado con honesta ambición por los trinitarios más sabios y merece mucha consideración por una parte de sus oponentes:

este artículo sobre la filiación de Cristo, y la doctrina de la Trinidad, ha sido sostenido por todos los teólogos sanos e iglesias evangélicas desde la Reforma hasta el presente, como se observa por sus escritos y la armonía de sus confesiones. De modo que, en conjunto, está claro que la Iglesia de Dios ha estado en posesión de esta doctrina de la generación eterna y filiación de Cristo desde el principio del cristianismo hasta la época actual, casi 1800 años.

Ahora preste atención:

Tampoco ha habido ni un solo hombre que [sinceramente(7)] haya profesado sostener la doctrina de la Trinidad, o tres Personas divinas distintas en la unidad de la esencia divina, que se haya opuesto a esta jamás hasta finales del siglo DIECISIETE. Si se puede nombrar alguna persona así en este lapso de tiempo, que sea nombrada.

La filiación eterna de Cristo, o la generación eterna del Hijo de Dios, parece haber formado parte de la fe de todos los trinitarios durante unos 1700 años desde el nacimiento de nuestro Señor. ¡Con qué luz expone esto el esquema contrario!

[…]

Que el Dr. Gill también tenía su sistema y lo sostenía es evidente para todos los que están familiarizados con su carácter y sus escritos; pero es un memorial por el que puede ser elogiado, porque era tal el sistema, que merecía el abrazo más cordial. Nada es más conspicuo en este que la armonía de todas las perfecciones inefables de Jehová y la Unión de cada una de las tres divinas e igualmente gloriosas Personas de la sagrada Trinidad, en todas las partes de la salvación de los elegidos de Dios; y que este plan soberano y lleno de gracia, desde su decretación hasta su consumación final, abarca primariamente, como su fin último, la gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Todo esto está asegurando a sus distinguidos objetos no solo la seguridad individual [de la salvación] ahora y la felicidad en lo sucesivo, sino también la SANTIDAD personal de cada uno de ellos en esta vida, por lo cual se asemejan a Cristo, y la PUREZA perfecta más allá del sepulcro en su eterna visión beatífica(8) de Él.

Extracto tomado del libro:
John Rippon, Breves Memorias de la Vida y Escritos de John Gill, 74-82.

NOTAS:

(1) Nota de los traductores: El título original abreviado en inglés es A Dissertation concerning the Eternal Sonship of Christ.

(2) Nota de los traductores: diferentes modos de subsistir —No confundir con el modalismo.

(3) Nota de los traductores: impronunciable —Lit., incomunicable.

(4) Nota de los traductores: están casi aliadas […] a —O son casi aliadas […] de.

(5) Nota de los traductores: Véanse la pregunta y respuesta 9 de «El Catecismo Mayor de Westminster» y la pregunta y respuesta 6 de «El Catecismo Menor de Westminster» en Los Estándares de Westminster: Confesión, catecismos y forma de gobierno, trad. Alonzo Ramírez Alvarado (Guadalupe, Costa Rica: CLIR, 2010), citado en R. C. Sproul, editor general, La Biblia de Estudio de La Reforma (Ligonier Ministries y Poiema Publicaciones, 2020), pp. 2409 y 2431, respectivamente.

(6) Nota de los traductores: El título original abreviado en inglés es A Dissertation concerning the Eternal Sonship of Christ.

(7) Ario, mencionado anteriormente, solo fingió sostener la Trinidad, al mismo tiempo que se oponía a la generación eterna.

(8) Nota de los traductores: beatífica —«Que hace bienaventurado a alguien» (REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.6 en línea]. <https://dle.rae.es> [17 de abril de 2023], s. v. beatífico).

John Rippon
Scroll al inicio
Seraphinite AcceleratorOptimized by Seraphinite Accelerator
Turns on site high speed to be attractive for people and search engines.