...

Cómo Utilizar el Catecismo Bautista

Art10.-Como-utilizar-mejor-el-Catecismo-Bautista-01-2048x1153

El Catecismo Bautista, que es conforme a las doctrinas afirmadas en La Confesión Bautista de Fe de Londres (1689), fue publicado como un recurso para que los padres instruyeran a sus hijos en las principales doctrinas de la religión cristiana. Este propósito se declara en el «Anuncio para el lector» en la quinta edición del catecismo. El anuncio dice: «[A]hora presentamos [un breve resumen] de los principios cristianos para la instrucción de nuestras familias».(1)

Corey ya ha escrito sobre la responsabilidad de los padres de instruir a sus hijos en los caminos de Dios,(2) así que no necesitamos volver a mencionarlo aquí. Nuestra intención en este apéndice es proveer instrucción práctica para que las familias enseñen a sus hijos usando El Catecismo Bautista. Comenzaremos estableciendo un plan para catequizar a nuestros hijos, y luego analizaremos el método utilizado para la instrucción catequética.

El plan

Para catequizar a tus hijos, primero necesitas un plan, o de lo contrario nunca llegarás a catequizarlos. Si estás leyendo este apéndice, suponemos que tu deseo es instruir a tus hijos en los principios de la religión cristiana. Esta es una tarea honorable, y te elogiamos por tu deseo, pero, para tener éxito en un esfuerzo tan tremendo, necesitas un plan.

En primer lugar, es importante determinar cuándo y dónde catequizarás a tus hijos. En segundo lugar, necesitas tener una idea general de cuántas preguntas piensas enseñar en un periodo de tiempo determinado. Y, por último, debes rendir cuentas.

Antes de considerar los elementos de tu plan, te animamos a ser flexible; no dejes que tu plan gobierne tu enseñanza, sino más bien permite que te sirva en este camino. Con esto en mente, pensemos en tu plan para catequizar a tus hijos.

Ante todo, es importante establecer el «cuándo y dónde». Si no estableces un tiempo y un lugar para la instrucción catequética, hay muchas posibilidades de que en el ajetreo de la vida nunca llegues a hacerlo. O puede que empieces con buenas intenciones, pero te desvíes rápidamente si la catequesis no está integrada en la rutina familiar. Por lo tanto, te sugerimos que elijas un momento del día en el que normalmente se sienten juntos en familia, como la hora de comer o de acostarse. Si tu familia no tiene ese momento, te animamos a que lo establezcas ahora. Establecer con constancia un tiempo para que la familia se reúna, debata y aprenda los unos de los otros es de suma importancia para enseñar a tus hijos acerca de Dios y Su Palabra.

Supongamos que decides catequizar a tus hijos en la sala después de cenar. El siguiente paso es decidir cuántas preguntas vas a enseñar. Para determinar un número adecuado de preguntas para tu familia, debes tener en cuenta la edad de tus hijos, así como el tiempo que puedes dedicar a la catequesis. Es posible que los niños muy pequeños solo puedan concentrarse durante un par de minutos (¡y eso está bien!), mientras que los niños de más edad pueden concentrarse durante más tiempo. Si empiezas con diez minutos al día pero tu hijo solo es capaz de concentrarse cinco minutos, ¡eso no es un problema! Puedes empezar con poco tiempo e ir aumentándolo.

Cada niño es diferente y debemos tener cuidado de no intelectualizar demasiado la fe cristiana, elevando a los que son intelectualmente superiores o a los que memorizan más rápido que los demás. La capacidad intelectual no debe equipararse a la regeneración ni implica madurez cristiana.

Aunque la velocidad a la que cada familia avanza en el catecismo puede variar, en el Apéndice 3 encontrarás un calendario sugerido para guiarte por el camino. También hemos recomendado textos de la Biblia para memorizar, ya que el catecismo, aunque es valioso y útil, no es la Escritura. Las Escrituras son la Palabra inspirada e inerrante de Dios que debemos poner constantemente delante de nuestros hijos enseñándoles a atesorarla en sus corazones para que no pequen contra Él (Sal. 119:11).

Para ello, el calendario se ha organizado en forma de cuadrícula, con las preguntas y los versículos que se sugiere que memorice cada grupo etario en cada mes del año. Por ejemplo, si tienes un hijo de nueve años, te sugerimos que enseñes las veintitrés primeras preguntas durante el mes de enero. No es necesario enseñar todas las preguntas todos los días. De hecho, si tu hijo es nuevo en la catequesis, no debes enseñar todas las preguntas todos los días. ¡Eso sería abrumador! Si un niño nunca ha sido catequizado, introduce las preguntas poco a poco a lo largo del mes enseñando un par de preguntas nuevas cada día y luego repasando las preguntas ya aprendidas. Una vez aprendidas todas las preguntas, dedica el resto del mes a repasar cada pregunta una y otra vez. ¡La repetición es la clave!

Por otra parte, si tu hijo de nueve años no es nuevo en la catequesis, podrá avanzar más rápido por las primeras veintitrés preguntas repasando varias cada noche y aumentando gradualmente el número de preguntas que puede estudiar a la vez, así como la velocidad a la que puede responderlas. Asegúrate de repasar todos los días, porque así es como tú y tus hijos aprenderán el catecismo de memoria.

Permíteme decirlo una vez más: La tabla de catequesis del Apéndice 3 es simplemente una sugerencia. Es una guía, no una medida del carácter. No te desanimes si este calendario te resulta demasiado deprisa, ni te ensoberbezcas si te resulta demasiado despacio. Ante todo, debe servirte a ti para lograr la constancia y el progreso. Si sigues este calendario desde que tu hijo cumpla seis años hasta que llegue a los trece, podrá pasar por el catecismo no menos de once veces. Si comienzas la catequesis cuando tu hijo es muy pequeño, recuerda que el objetivo a este nivel es la introducción, no el dominio. Por otro lado, si crees que estás comenzando la instrucción catequética demasiado tarde y tus hijos son mayores, no te desanimes; estas gloriosas verdades son para personas de todas las edades. ¡Es mejor empezar ahora que nunca!

Ahora que has determinado cuándo y dónde vas a catequizar, así como el número de preguntas que planeas enseñar en un periodo de tiempo determinado, es importante que rindas cuentas. Si tienes buenas intenciones pero no tienes que dar cuentas, será fácil que abandones cuando cambien las circunstancias de la vida. La rendición de cuentas puede ser tanto interna como externa. La rendición de cuentas interna se refiere a la que tiene lugar en tu hogar, mientras que la rendición de cuentas externa se refiere a la que tiene lugar en tu comunidad, es decir, tu iglesia.

En el hogar es ventajoso que ambos padres deseen catequizar a sus hijos. Lo ideal es que el padre dirija a su familia y se asegure de que la instrucción catequética se lleve a cabo, pero no necesariamente tiene que ser el maestro principal del catecismo. Por ejemplo, en nuestro caso, mi esposa Kristen catequiza a nuestros hijos como parte de su jornada de educación en el hogar, y luego yo, Corey, les hace algunas preguntas sobre el catecismo después de la cena. Así colaboramos en la catequización de nuestros hijos como un equipo, observando áreas en las que están progresando y áreas en las que necesitan trabajar.

Sin embargo, aunque estés solo en tu deseo de catequizarlos, hasta tus propios hijos pueden proporcionarte la responsabilidad que necesitas. Durante años hemos establecido un hábito en nuestro hogar que incluye cenar, leer un pasaje de la Biblia y luego disfrutar juntos del postre. Nuestros hijos esperan ansiosamente la hora del postre, pero entienden que primero debemos leer la Biblia antes de recibir un dulce. Cenan con gran expectación y luego van por la Biblia de la familia para la lectura de sobremesa. ¿Por qué? ¡Porque quieren llegar al momento del postre! Aunque oramos para que un día nuestros hijos amen la Palabra de Dios tanto como aman el postre, ahora mismo esta rutina diaria nos hace responsables de leer la Biblia en familia.

Del mismo modo, puedes considerar incorporar una estructura de responsabilidad como esta para ayudarte a catequizar a tu familia. Podría ser que para que tu familia pueda tomar el postre, jugar a un juego de mesa o disfrutar de una actividad al aire libre, primero tengan que estudiar algunas preguntas del catecismo. Para nosotros, la promesa del postre ha sido una gran forma de generar responsabilidad interna. Sea cual sea tu sistema de responsabilidad, asegurarte de que cada miembro de la familia es hecho responsable de practicar el catecismo es vital para un viaje exitoso en la catequesis.

Además de la rendición de cuentas interna, tu familia necesita una rendición de cuentas externa, que proviene de tu iglesia. Algunas iglesias celebran reuniones periódicas en las que los niños recitan el catecismo, pero es posible que la tuya no lo haga. Si no es así, es útil encontrar otras familias en tu congregación local que también se hayan comprometido a catequizar a sus hijos. Como mínimo, pueden ponerse de acuerdo en rendirse cuentas mutuamente de vuestro progreso; pero para una estructura de responsabilidad más estricta pueden optar por reunirse periódicamente para estudiar juntos el catecismo. Una reunión programada con otras familias te ayudará a responsabilizarte de hacer tu parte en casa.

Puesto que catequizar a tus hijos con los de tu comunidad te ayudará a mantener el rumbo, como mínimo te animo a encontrar otras familias en tu iglesia que también deseen enseñar a sus hijos El Catecismo Bautista. Debatan juntos cómo podrían animarse entre sí en este significativo esfuerzo. Recuerda que, si no tienes que rendir cuentas, será difícil mantener el rumbo cuando las circunstancias de la vida cambien. Pero persistir en la instrucción catequética durante todo el tiempo que tus hijos estén en tu hogar será sin duda un tiempo hermoso y beneficioso para todos ustedes.

El método

Ahora que has planificado el momento y el lugar para catequizar a tus hijos, has determinado una idea general del número de preguntas que piensas enseñar y has establecido una estructura para la rendición de cuentas, ¿cómo puedes hacer realidad la catequización de tus hijos?

En nuestro hogar hemos descubierto que lo mejor es un enfoque directo y sin complicaciones. Simplemente haz una pregunta a tu hijo y pídele que repita la respuesta después de ti. He aquí un ejemplo basado en la Pregunta 1 de El Catecismo Bautista:

Padre: ―«¿Quién es el primer y principal Ser?» ―Responde: «Dios es el primer…».

Niño: ―«Dios es el primer…».

Padre: ―«… y principal Ser».

Niño: ―«… y principal Ser».

Ahora repítelo otra vez:

Padre: ―«¿Quién es el primer y principal Ser? ―Responde: «Dios es el primer y principal Ser».

Niño: «Dios es el primer y principal Ser».

Cuando te sientas seguro de que tu hijo puede recitar la respuesta sin tu ayuda, vuelve a hacerle la pregunta, esta vez permitiéndole que responda por sí solo.

Es posible que los niños de mayor edad prefieran leer contigo mientras los catequizas o escribir las preguntas y respuestas, mientras que los más pequeños aprenderán el catecismo únicamente escuchándolo y repitiéndolo oralmente.

Pero una cosa es segura: La repetición es la clave. Piensa en la catequesis como un maratón en vez de una carrera de velocidad. Les llevará tiempo a ti y a tus hijos memorizar el catecismo, pero es un objetivo alcanzable si mantienes el rumbo, poniendo con frecuencia el catecismo delante de tus hijos.

He aquí varias maneras de asegurarte de que tu hijo está recibiendo una instrucción catequética adecuada:

  1. Enséñales regularmente como parte de una rutina programada, como se ha mencionado anteriormente.
  • Repasen las preguntas que ya saben mientras pasean juntos, al hacer diligencias por la ciudad o cuando se sientan a comer. A menudo pedimos a nuestros hijos que respondan varias preguntas del catecismo antes de poder retirarse de la mesa. En nuestro hogar esto no es una ley, sino un momento agradable que tiene la intención de animarlos, mostrarles cuánto saben ya y repasar las preguntas que están aprendiendo.
  • Incorpora el catecismo a las conversaciones cotidianas, las situaciones de disciplina y otros momentos de instrucción cuando se dé la oportunidad. Por ejemplo, cuando lean la Biblia en familia, incluyan preguntas aplicables del catecismo que hayan aprendido en familia.

Mientras leen juntos Génesis 1, puedes preguntar: ―«¿Qué es la obra de la creación?».

Y tus hijos responderían: ―«La obra de la creación es que Dios hizo todas las cosas de la nada, por la Palabra de Su poder, en el lapso de seis días, y todas muy buenas».

Continúa la conversación debatiendo juntos esta pregunta y su respuesta, y buscando otros textos de la Escritura relacionados.

Conclusión

En conclusión, es útil tener tanto un plan como un método para catequizar a tus hijos. Sin embargo, ten en cuenta que el plan y el método pueden cambiar. Puede que encuentres un enfoque mejor para tu familia que el que se ha prescrito anteriormente, pero, al fin y al cabo, lo que importa es la constancia y la fidelidad. Has sido llamado(a) a criar a tus hijos en la disciplina e instrucción del Señor (Efe. 6:4), y te exhortamos a obedecer este mandato con gran celo y sobreabundante gozo. Oramos que este apéndice te sea útil a la hora de poner en práctica la instrucción catequética en la vida de tu familia. ¡Que Dios te bendiga mientras instruyes a tus hijos en Sus caminos!


(1) «Anuncio para el lector», en El Catecismo Bautista (Santo Domingo, Ecuador: Editorial Legado Bautista Confesional, 2022).

(2) «Apéndice: Formando a la próxima generación», en El Catecismo Bautista: Edición de Lectura (Santo Domingo, Ecuador: Legado Bautista Confesional, 2022).

Corey Johnson

Scroll al inicio
Seraphinite AcceleratorOptimized by Seraphinite Accelerator
Turns on site high speed to be attractive for people and search engines.