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Aspectos esenciales del ministerio pastoral

Mucho de lo que pasa en el ministerio pastoral hoy en día no es más que la aplicación de filosofías y métodos de la América empresarial en la iglesia. Muchos pastores creen que ellos están haciendo sus labores, pero no se consideran como hombres de Dios llamados a un ministerio pastoral de por vida entre el amado pueblo de Dios. Sin embargo, me gustaría recomendar los siguientes cinco aspectos bíblicos del ministerio pastoral los cuales son absolutamente esenciales.

1. Un pastor tiene cuidado de sí mismo

La verdadera labor de pastoreo siempre comienza con la santidad personal. En 1 Timoteo 4:16, Pablo le dice a Timoteo: “Ten cuidado de ti mismo”. La palabra “cuidado” significa “estar vigilante [o atento]” o “prestar mucha atención”. Un pastor necesita prestar una cuidadosa atención a su propia alma porque él está llamado a ser un hombre santo. Él tiene como meta estudiar las corrientes del pecado que corren dentro de su propio corazón y también aprender a aplicarse el evangelio de la gracia para mortificar su pecado.

Él tiene que ser un hombre que conozca el gran amor de Cristo por él, cuyo corazón ha sido conquistado por un Salvador crucificado y resucitado y cuya esperanza es la vida eterna en Él. Por causa del amor de Cristo, un pastor está fielmente comprometido con la comunión personal en oración con Él: ora por su familia, la iglesia, su comunidad y por el mundo. Aprende a arrepentirse rápidamente del pecado, se dedica profundamente a estudiar la Escritura y a guardar los buenos mandamientos de Dios para mostrar así su amor a Cristo.

Un pastor también tiene cuidado de sí mismo siendo un marido fiel a su esposa y un padre para sus hijos, amándolos y sirviéndoles como Cristo le ha servido a él. Ama y enseña a su mujer y a sus hijos la palabra de Dios. Se involucra en su vida familiar, compartiendo la vida con su esposa, disfrutando de sus hijos y mostrando un sincero interés por ellos. Los pastores fieles tienen cuidado de sí mismos. Solamente cuando un pastor tiene un cuidado fiel de sí mismo es capaz de cuidar fielmente a los demás.

2. Un pastor tiene cuidado de su enseñanza

En 1 Timoteo 4:16, Pablo le dice a Timoteo: “Ten cuidado de […] la enseñanza”. Siempre hay una herejía a la medida de cada uno de nosotros. La herejía es una forma de falsa enseñanza que socava el evangelio. Tristemente, hay una herejía a la medida de cada pastor. Las herejías nos dicen que podemos tener ídolos y también a Jesús. Algunas herejías nos hinchan de orgullo religioso farisaico; mientras que otras herejías promueven la mundanalidad sensual. Los pastores pueden ser tentados a adoptar formas de falsa enseñanza en el que pueden servirse a mismos en lugar de servir a Cristo y a su pueblo. Incluso, cuando un pastor comienza con una buena doctrina, puede caer en el error a medida que pasa el tiempo si no está muy atento de cuidar su enseñanza.

Un pastor debe ser muy cuidadoso de enseñar lo que la Biblia dice que es verdad y no lo que él quiere que Biblia diga que es verdad. Es responsable de repetir lo que Dios dice en Su Palabra. Un pastor simplemente entrega lo que ha recibido, sin añadir ni quitar nada. Esto significa que un pastor estudia la Biblia cuidadosamente y retiene firme, por la fe, la palabra de vida tanto para su propia alma como para las almas de otros. El amado pueblo de Dios solo se alimenta cuando los pastores proclaman la sana doctrina con claridad y coherencia, aunque esto les cueste sus ídolos y hasta la vida misma.

3. Un pastor predica de Jesucristo

En 1 Corintios 2:2 Pablo dice: “[P]ues nada me propuse saber entre vosotros, excepto a Jesucristo, y este crucificado”. De la misma manera que Pablo, los pastores nunca deben cansarse de predicar de Jesús de manera pastoral. Los pastores nunca deben predicar palabras de hombres. No deben predicar de sí mismos, ni de su propia sabiduría, ni de técnicas hechas por el hombre. Deben predicar de Cristo crucificado. Jesús mismo es el corazón de nuestro mensaje. Todas las promesas de Dios son sí y amén en Jesús. Cristo lo es todo.

Algunos maestros insisten en que es imposible predicar de Cristo desde cada pasaje de las Escrituras. Dicen: “No todos los pasajes tratan de Jesús. Solo debemos predicar de Cristo cuando se le menciona explícitamente en el texto o cuando hay alguna clara conexión con Cristo a partir de un pasaje particular”. Pero quiero responder brevemente a ese error de tres formas.

Primero, Jesús predicó de sí mismo en todas las Escrituras. Lucas 24:27 dice: “Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les explicó lo referente a Él en todas las Escrituras”. Si Cristo predicó de Sí mismo en todas las Escrituras, entonces nosotros debemos hacerlo también.

Segundo, la teología del pacto de la Biblia está centrada en Jesús. Las Escrituras enseñan que solo hay un pacto, o promesa de gracia, que recorre la Biblia desde Génesis hasta el Apocalipsis (Heb 9:15-16). Por lo tanto, la única manera de interpretar fielmente cualquier pasaje particular de la Biblia es interpretarlo a la luz de la promesa global de redención en Jesucristo para los pecadores.

En tercer lugar, la meta de la predicación es la adoración. Si un pastor se limita solo a explicar un texto y no presenta a Cristo, entonces la iglesia no puede adorar; o, si adora, lo haría pesar del sermón. Es imposible que la iglesia adore a menos que fije sus ojos en Jesús, que es la más alta revelación de Dios para el ser humano. Si vamos a adorar, necesitamos ver a Dios en la faz de Jesús por medio del Espíritu hablando en Su Palabra. A menos que el predicador muestre cómo es que Cristo está en el centro de cada texto, entonces fracasará en guiar a la congregación a la adoración.

¿Qué sucede cuando se predica de Cristo fielmente semana tras semana? Jesús mismo anima a los débiles de corazón, amonesta a los obstinados y fortalece la fe y la obediencia a todos lo que le pertenecen. Él comienza a dar forma a Su pueblo según Su imagen cada vez más; y éstos comienzan a dar el fruto del Espíritu, a guardar los diez mandamientos como la definición misma de lo que significa amar a Dios y amar a los hombres. Cuando se predica de Cristo cada semana, Jesús prepara a Su pueblo para los sufrimientos y las pruebas en sus vidas. Los ojos de toda la iglesia están puestos en las cosas de arriba, donde está Cristo, y no aman en exceso a este mundo. Y así, cada vez más, la iglesia es capaz de decir junto con Pablo: “[E]l vivir es Cristo y el morir es ganancia”.

4. Un pastor hace su labor de forma personal

Los pastores deben amar personalmente al pueblo de Dios. Hacer su labor de forma personal incluye tener conversaciones con la gente de la iglesia, hacer consejería pastoral, visitar hospitales, realizar funerales, oficiar bodas, convivir entre la gente de la comunidad y estar generalmente disponible.

Algunos predicadores y maestros populares hoy en día dicen que los pastores no deben perder su tiempo haciendo su labor de forma personal. Dicen que el trabajo de un pastor es orar, estudiar, predicar la Palabra y nada más. También dicen que la labor de un pastor es pública, no privada. Pero este es un error muy grave.

Considere los muchos lugares en las Escrituras que muestran ejemplos de labores personales en el ministerio pastoral. Jesús ministró personalmente a Nicodemo, a la mujer junto al pozo, a Zaqueo, al centurión romano, a María y Marta, y a muchos otros. Él ministró en funerales y bodas, visitó a los enfermos y aconsejó a personas individualmente. Jesús también comió con Sus discípulos, fue de pesca con ellos, descansó con ellos y vivió con ellos. Hechos 20:27 nos dice que Pablo ministró la palabra públicamente, pero, también, lo hizo casa por casa estando en Éfeso. Pablo escribió una carta muy personal a Filemón a favor de Onésimo. Pablo le dijo a Timoteo en 1 Timoteo 1:3 que instruyera a algunos hombres. La labor pastoral de manera personal se encuentra en todo el Nuevo testamento.

Hacer su labor de forma personal es importante porque gran parte del poder de un pastor en la enseñanza pública y en la predicación depende de la disposición y las relaciones que tiene con las personas. La gente está dispuesta a escuchar a un hombre cuando sabe que este se preocupa por sus almas. Su predicación será cada vez más beneficiosa para la gente mientras más conozca quiénes son ellos para así poder aplicarles la Palabra con sabiduría. Algunas áreas del ministerio pastoral requieren absolutamente que se haga la labor de forma personal.

Cuando las personas pierden a sus seres queridos o están pasando por pruebas severas, necesitan a un pastor que les ayude a pensar claramente y a fijar sus mentes en el Señor Jesucristo. O, también, cuando la gente está luchando con pecados personales, tentación o dificultades matrimoniales, necesitan de un consejo pastoral sobre cómo lidiar con su pecado sabiamente. Cuando la gente tiene preguntas específicas sobre la Biblia o la doctrina, o sobre decisiones personales que están tomando en sus vidas, necesitan sentirse libres para acercarse a su pastor y preguntarle personalmente.

Gran parte del poder del verdadero ministerio pastoral depende en gran medida de la fidelidad del pastor para hacer su labor de forma personal.

5. Un pastor ministra a la comunidad

Un pastor fiel no se preocupa solamente por su propia iglesia. Él piensa en las personas perdidas de su comunidad que están en Adán, es decir, bajo la condenación del pacto de obras. Ellos necesitan de la misericordia de Cristo que se encuentra en el pacto de gracia. El pastor fiel no es indiferente con los no creyentes de la comunidad, sino que piensa en ellos como almas que necesitan de un Salvador. También, él piensa en los demás creyentes de la comunidad que forman parte del único pacto de gracia; se ve a sí mismo y a su iglesia unidos en Cristo estando en el reino de Dios.

Ten en cuenta que Jesús ministró a la comunidad durante toda su vida. El libro de hechos nuestra cómo los apóstoles y la iglesia ministraban a su comunidad. En 1 Timoteo 3:7, Pablo dice que una de las cualificaciones de un pastor es que “[d]ebe gozar también de una buena reputación entre los de afuera”. ¿Cómo puede gozar de una buena reputación entre los de afuera si nadie lo conoce?

De manera práctica, ¿en qué consiste ministrar a la comunidad? Consiste en participar en los eventos de la comunidad. Esto significa estar disponible para funerales y aconsejar a la gente de la comunidad cuando se lo pidan, llegar a conocer personas a través de estar en actividades regulares con ellos, conocer a otros pastores y trabajar con otras iglesias siempre que sea posible.

El ministerio pastoral es tanto público como privado. Se basa en la sana doctrina, está arraigada en la santidad personal y centrada en el Señor Jesucristo. La labor pastoral es tanto formal como informal, en el que se involucra a un hombre en su totalidad que tiene como meta el ministrar hombres en su totalidad. Los pastores que son fieles y llamados por Dios tienen el llamado más gozoso y santificador en este mundo. Que Dios dé a la iglesia más pastores fieles para Su gran gloria.

Artículo tomado originalmente de:
What are some essential aspects of pastoral ministry? | Tom Hicks

 

Tom Hicks
Sirve como Pastor Principal de la First Baptist Church of Clinton, LA. Está casado con Joy y tienen cuatro hijos: Sophie, Karlie, Rebekah y David. Recibió sus títulos de MDiv y PhD del Southern Baptist Theological Seminary en Historia de la Iglesia, con énfasis en los bautistas y con especialización en Teología Sistemática. Forma parte de la junta directiva del Covenant Baptist Theological Seminary y es profesor adjunto de teología histórica en el Institute of Reformed Baptist Studies.
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